Los Sonámbulos

´Economía y cultura bárbara

Aunque ya se sabe que con excepción de lo que se imprime, se rumora y se difunde todo lo demás puede ser verdad, las expresiones más optimistas de la jerarquía capitalista y sus voceros sugieren que el pesado navío del estancamiento económico continuará su prolongada travesía por ese océano de mediocridad neoliberal, expuesto a alguna tempestad en las hediondas aguas de la estafa financiera.

Condenados a ello por quién sabe cuánto tiempo, en los ámbitos político y económico no se ha escuchado actualmente a nadie decir que es preciso radicalizarse y acudir a fórmulas que en otras épocas lograron que el buque sorteara icebergs, que el capitalismo tuviera su "edad de oro" y que las desigualdades hayan sido motivo de recuerdos en charlas de café.

El recetario proviene de una cultura bárbara, bastante ruda y con una gran carga de sangre y pérdidas humanas cuantiosas, por eso se ha aplicado únicamente a escala regional, suministrándose en dosis, y quizás por esto no ha detonado algo parecido a esos momentos estelares.

Es a esa amarga vitamina a la que tanto el historiador Erick Hobsbawm como el economista de moda Thomas Piketty, se han referido en forma estremecedora, haciendo la observación de que la economía vivió su efímero paraíso justo después de la bárbara carnicería que fue la Segunda Guerra Mundial, y también que con esos sanguinarios episodios el mundo pudo reducir las franjas de desigualdad, hoy cada vez más anchas.

La fuerza del capitalismo, si así se le puede llamar, siempre ha residido en su irracionalidad, lo ha probado cada vez que tiene oportunidad, pero nunca como en ese tiempo al generar las condiciones para el desencadenamiento de las conflagraciones bélicas, tanto de la primera como de la segunda, tal como han anotado los citados autores (Historia del Siglo XX y El Capital del Siglo XXI, respectivamente).

Inquietante. Por suerte nadie ha insinuado promover la violencia o ha declarado su perfil bélico ni siquiera con fines pacifistas, que es una de las cortadas preferidas por los sistemas con convicciones totalitarias, fundamentalistas y/o racistas.

Empero, a pesar de las proclamas, la violencia se ha erigido como signo dinamizador frente a períodos de estancamiento económico, además de que ha sido vía para el establecimiento de amplias lavanderías de dinero y de expansión de la industria militar, desde donde se alimenta a los cárteles criminales y grupos terroristas de corte fundamentalista (la misma cultura, pero en ligas menores).

No creo que la violencia sea la única opción para otra "época dorada". Suponiendo que no se pueda hacer nada para que la economía crezca (muy discutible), con algo de sentido común bien podría desatorarse el barco con una mejor redistribución.