Los Sonámbulos

Y Dios los hizo políticos

Y en su cólera infinita, Dios los hizo políticos (y también ministros de finanzas y de economía, cabría completar).Max Weber llegó a quejarse en esos términos de uno de sus discípulos, un escritor, que determinó acabar con su vida, colocándose una cuerda en el cuello. Era 1939 y entonces el nazismo estaba en apogeo. La desesperación cundía y no había sino signos ominosos en el horizonte.

Lo dicho por el pensador teutón podría caber para estos tiempos de confusión inducida y supuestos intentos transformadores, con un poder político sometido que ha agotado sus posibilidades, encerrado en una camisa de fuerza que, como parte del sistema nacional, sólo da para avanzar en redondo.

Alguna revancha se está cobrando la "trascendencia", o tal vez la guadalupana, contra los mortales de estas tierras que le ha dado una clase política dispuesta a hacer los peores ridículos pero asumirse con una gran solemnidad.

Desde que esto aparentemente empezó a moverse mediante lo que se llamó "Pacto por México", es larga la cadena de episodios que teniendo un objetivo logran lo contrario.

La reforma laboral, por ejemplo, con el outsourcing, ha dejado a más gente en la calle que con los prometidos empleos seguros y bien remunerados. Sin sonrojo se ha reconocido abiertamente, pero a la sociedad le piden calma, que espere, que esta pesadilla no es peor que la que sufrió la selección brasileña en su casa contra la división panzer alemana; que se pueden tener cinco minutos de debilidad (como el Tri frente a Holanda) pero que esto no es para siempre.

De nueva cuenta y en auxilio de la economía depredadora, el "milagro mexicano" se extiende por calles y banquetas con una variedad culinaria en una feria nacional permanente del producto nacional por excelencia (el maíz), entre tacos y quesadillas, sopes y toda clase de garnachas.

La "reforma" de telecomunicaciones no será ni mejor ni peor de lo que estaba. De entrada, los órganos reguladores seguirán siendo lo mismos de siempre, es decir, pura fachada, igual la supuesta competencia en beneficio del consumidor.

Pero los políticos que la aprobaron, como sucedió con las reformas fiscal, la financiera, la laboral, la energética, le educativa, etc., hablan y lo festejan como si hubieran descubierto el paraíso, como avistando una playa después de la tormenta y naufragio.

La realidad es que se trata de un nuevo El Dorado para ellos y para los que tienen el poder de decisión en este país: el poder económico, con sus monopolios, duopolios y oligopolios. A nadie más va a beneficiar ninguna reforma, por más que el coro se desgañite. No va a a tardar mucho, acaso un par de meses después de concluido el sexenio, para que, como le sucedió a López Tarso, se descubra el fraude, lo hueco del muñeco.

Citando con toda oportunidad un sonsonete de Cantinflas, el novelista Gustavo Sainz terminó sus "Obsesivos días circulares" con una reiterada repetición: de generación en generación, las generaciones se degeneran con mayor degeneración; de generación en generación, las generaciones se degeneran con mayor degeneración; de generación en generación, las generaciones se degeneran con mayor degeneración y...de generación en generación, las generaciones se degeneran con mayor degeneración.

Es decir, los hizo políticos. !Que lo digan los que incluso se han vanagloriado de todo esto durante los últimos 32 años!