Los Sonámbulos

Davos: delirios ¿bienintencionados?

De no ser por la intervención epistolar de Jorge Mario Bergoglio (el Papa Francisco para la feligresía católica), la reunión de magnates (capitanes del dinero, dueños del universo) y jefes de estado en Davos, Suiza, el denominado Foro Económico Mundial habría sido una edición igual de soporífera e insulsa que las últimas tras la hecatombe financiera del 2008.

Al final, todo quedó en un tañido de campanas que no va a mover a nadie de su lugar, con esa seguridad de quien se sabe de antemano favorecido por el apoyo de demiurgos celestiales, sin incurrir en simonías.

Cada vez se entienden menos este tipo de eventos, más dignos de alfombras rojas hollywoodenses que de hombres preocupados por los destinos de la humanidad y de la buena marcha de la economía (pretendidos fedayines del progreso), que es como a veces se quiere presentar a ese encuentro.

Es cierto que Suiza ha sido escenario de situaciones en materia económica dignas de mención, de mucha relevancia, y tan lo han sido que por eso el supuesto mentor ideológico del modelo de libre mercado, Adam Smith, lo llevó a su célebre "Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones":

"El cantón de Underwall, en Suiza, queda frecuentemente asolado por tormentas e inundaciones, y se halla expuesto, por lo mismo, a gastos extraordinarios. En trances semejantes, el pueblo se reúne en asamblea, y cada ciudadano declara clon la mayor franqueza el valor de lo que posee, a los fines del reparto del impuesto".

"En Zurich -continúa el texto- la ley ordena que, en caso de necesidad, cada individuo debe ser gravado en proporción a sus ingresos, cuya cuantía viene obligado a declarar bajo juramento. Parece que no existiera siquiera la sospecha de que nadie defraude a sus conciudadanos". (página 750, Fondo de Cultura Económica)

¿Alguien escuchó alguna declaración por parte de determinado encumbrado en el sentido de aportar de su peculio y hacer frente al desastre ocasionado por la especulación financiera que mantiene postrado al mundo?

¿Alguien sabe de algún lance franco para al menos contribuir con el erario público de sus respectivos países, con base en sus fortunas o propiedades?

¿Por fin se acordó imponer una tasa tributaria a todas las transacciones financieras para impedir fenómenos de recurrente estafa con instrumentos como derivados y demás?

Pues no. No hubo nada de eso.

Además, de acuerdo con los "fundamentos" que gobiernan los mercados, pagar impuestos sería como pegarse un tiro no en la pierna, sino en la sien. Y donde se cubren tributos no faltan esquemas pantalla, como en nuestro país, devolviendo lo poco que los grandes aportan.

Ya mostrar un perfil caritativo, repartiendo miserias, es condenarse a la perdición, según el dogma en boga.

"¡Aahhh, pero es que eso sucedía antes, y Underwall no es Davos, aunque estén en el mismo país", se dirá con ese desenfado libre de geografías que caracteriza a las grandes fortunas y a sus voceros, más preocupados por la suerte del Foro, de recuperar algún prestigio -si es que alguna vez lo tuvieron- que de la economía.

Desafortunadamente se desperdician ocasiones para promover "revoluciones" ahí donde todo muestra el enmohecimiento de las ideas, de sus fundamentos, impulsando en cambio delirios, sospechosamente bienintencionados en cuanto a la búsqueda de un mundo mejor, el más feliz, pero al fin delirios.