Los Sonámbulos

Cumbres infumables

Casi nadie se enteró, pero en septiembre se volvieron a reunir, ahora en San Petesburgo, los integrantes del llamado G-20 que encabezan los jefes de Estado de, dicen, las naciones más poderosas, política y económicamente. Y si nadie supo del encuentro, menos de los puntos tratados, resolutivos (si los hubo), etc.

Según se informó, con la timidez que ya se está haciendo costumbre, en el encuentro hubo propuestas para lograr un desarrollo económico a nivel mundial "estable y sostenible".

Desde que las fraudulentas hipotecas subprime y la explosión especulativa pusieron de cabeza al mundo en 2008, "cumbre" tras "cumbre" han sucedido y las cosas no han mejorado en materia económica, sino que hasta han empeorado.

Se pensaría que por voluntad e iniciativas no para, pero es cosa de ver cómo andan vueltas locas las naciones europeas, asiáticas, etc., y comprobar que esas "cumbres" en realidad solo han tenido el propósito de eludir los temas principales, darles un gran rodeo y seguir revolcándose en el mismo lodo.

A no ser que las misiones de los jefes de Estado consistan en la peligrosa peripecia de meter los pies en las albercas, playas y restaurantes, etc., no se entiende ese afán de no darle solución al problema que hasta los más diletantes observan: el mundo financiero, incorregible sector de intereses desbocados, cuya apuesta no es otra cosa que la apuesta, dicho esto en términos casineros.

¿Por qué no le han entrado con vigor a este fenómeno que, como lo estamos viendo en el caso de México con la especulación -y es el principio- apenas hay oportunidad y tenemos a los croupieres protegiendo bonos de deuda gubernamental, sacando dólares, etc.?

El edificio que se construyó en cuanto a las relaciones financieras internacionales no ha sido derruido porque muchos de esos mandatarios, o fueron respaldados para llegar al cargo por alguno de los que conforman el 1 por ciento que concentra la riqueza en el mundo, o son sus ya no tan encubiertos representantes.

¿Qué pasó con eso de gravar las transacciones financieras y evitar colapsos como el de hace seis años y del cual todavía no sólo no se ha salido, sino que tiende a agravarse?

Lo han probado estudiosos del tema: lo que pasó en 1929 con el Crac de Wall Street ha podido pasar nuevamente, una y otra vez, y volverá a suceder mientras se deje suelto al diablo.

Por otro lado, en estos días nuestro país es sede -Veracruz- de otra "cumbre", esta de carácter Latinoamericano. De 22 posibles jefes de Estado, solo pasaron lista 15. Y de entre los ausentes, dos grandes de la economía, como Brasil y Argentina, así como Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Salvo alguna escaramuza de esas que suelen dar para que el evento no pase inadvertido -algún reconocimiento a determinado monopolio para confirmar orientaciones y sociedades- no se espera nada espectacular ni mínimo en este encuentro.

Porque frente a problemas que ameritarían la conformación de un bloque rocoso, algunos países han optado mejor por defenderse solos, como Argentina ante los "fondos buitre", y echar a andar el carro económico rascándose con sus propias uñas, sin necesidad de airearse.

Lo único importante que se dio a conocer es que cambiará de formato. Así de infumables son estas reuniones.