Los Sonámbulos

Coprofernalia neoliberal

El tema es desagradable, muy sucio pero, según el filósofo Peter Sloterdijk, hay que ir al encuentro de la mierda de una manera distinta y dejar de ignorar "la relación que se inculca a los hombres hacia sus propios excrementos" porque, dice, esto "suministra el modelo de relación que existe para con todas las basuras de la vida".

"La mierdota que hacemos", dijo un excretor, directivo de la empresa española OHL, al hablar de los pestilentes sobrecostos del Viaducto Elevado en el Periférico, en el Estado de México, filtración que confirma que hacer obras a costa de los impuestos ciudadanos es más un negocio coprofágico que un perjurio fiscal, más si del "elefante" emana el hedor de un fraudulento rescate, igual que el Circuito Exterior Mexiquense.

No es una metáfora ni el pútrido reto de gases estomacales al estilo de "La Cofradía del Pedo Flamígero" del provocador "Palinuro de México" (Fernando del Paso), tampoco una de sus demostraciones empirotécnicas sobre la flamabilidad de los mismos. No. Se trata del ejercicio consciente y público de ocupaciones animales, ahí donde lo humano permanece pegado a lo bajo y vergonzoso, según Sloterdijk.

Al menos tal reconocimiento evita a los directivos de OHL, encabezados por el Churumbel José Andrés de Oteyza, (de triste memoria para Jorge Díaz Serrano, donde quiera que esté, ex de Pemex con Jolopo) tener que morir asfixiados en sus propios desechos pues ya salpicó a muchos, empezando por el huésped de Los Pinos.

Pero van a necesitar muchos kilómetros de papel higiénico para tratar de limpiar el mugrero, uno más, justo cuando los reformistas pasean sus nuevas medidas anticorrupción y las campañas políticas son una enorme letrina.

Ese no es el único caso de coprofernalia neoliberal, pensaría el satírico escritor Gonzalo Martré, quien preguntó si, a pesar de la inmortal disertación del bardo Francisco de Quevedo tocando el tema, la coprofagia es detestable (está visto que para el capital defraudador es causa hasta de apología).

Por eso se ha dicho también que más que técnico, político o filosófico, el tema de los impuestos, su no pago, guarda cierta relación perturbadora entre los evasores y el producto de su cultura excretora.

Así, se informa que los dueños de patrióticas empresas no han pagado 388 mil 983 millones de pesos al SAT en el primer trimestre de este año, a lo que habría que añadir estafas por devoluciones y evasiones pasadas, motivo de boquetes fiscales.

Mientras, los teólogos del neoliberalismo aplican el dogma seudofranciscano de "austeridad con rostro humano": tijeretazos a diestra y siniestra al gasto público, principalmente social.

"Normal": la coprofernalia de gerentes y sacerdotes de esa doctrina se fundamenta en el hecho de que la multiplicación de la riqueza no implica su distribución (con o sin reformas).