Los Sonámbulos

Breviarios: la invitación amable

Según leyendas que circulan entre letrados, investigadores y colegiales de la ciencia de la historia y técnica de los libros, llamada "bibliología", el padrino de bautizo fue Juan José Arreola, pero la idea de los "Breviarios", del Fondo de Cultura Económica, no tiene un progenitor visible, aunque fue impulsada por Arnaldo Orfilia Reynal, académico y químico argentino, quien asumió la dirección del FCE en 1948.

Por no dejar, la paternidad de la editorial es de Daniel Cosío Villegas, su gestor y fundador (1934), y no obstante que el nombre obedeció primordialmente a la necesidad de suministrar literatura en español a los estudiantes de la ex Escuela Nacional de Economía, hoy Facultad de Economía de la UNAM (por eso el nombre "Fondo de Cultura Económica") pronto extendió su influencia en otras esferas de las ciencias y de las letras en general.

El propósito de los "Breviarios", según la historia, fue acercar la cultura a los ciudadanos. Diógenes en su tonel, creo que sus servicios son inestimables: ha llevado la cátedra a las viviendas, a los vagones del metro, al transporte público, a los parques, cafés y, en suma, a los lugares donde estudiantes, aficionados a la lectura y vagamundos van a contrapelo de la era cibersonámbula masificada.

En estos días en que surgen listas con sugerencias de lecturas para cumplir aspiraciones de año nuevo, si hay alguna que ni siquiera requeriría recomendación es justamente esa, merced a sus variados títulos y temas.

Ha sido una idea inspirada y constituye un esfuerzo serio para iniciar a la gente en la lectura y, también, apoyar a los estudiantes en temas como economía, sociología, filosofía, historia, sicología, matemáticas, biología, medicina, literatura, biografías y un largo etcétera.

En forma breve y con escasa precisión, dígase que los Breviarios son antologías sintéticas, un vistazo explorador resultado del estudio y la reflexión, que conjuran los fantasmas que han flotado sobre los clásicos, una invitación amable para enfrentarlos después ya que permite derribar el muro para aquellos que quieren leer pero topan con gruesos e intimidatorios volúmenes que los llevan por otras vías, a trabajos instantáneos semejantes a los "productos milagro", pura literatura chatarra pura.

Conozco a varios "viciosos" que han ido directamente a la fuente, a gente que ha hecho camino andando sin hacer parada para llegar a los clásicos, desde Mandeville, Smith, Marx y Keynes en economía, hasta Sócrates, Kant, Hegel, Kierkegaard, Heidegger, Ortega y Gasset y Sartre en filosofía, pasando por Balzac, Joyce, Proust, Kafka, Flaubert, Tolstoi, Dostoiewski y Goethe en literatura, sin faltar pensadores y personajes como Rusell, Focault Newton, Kepler, entre otros.