Los Sonámbulos

Balzac y los mártires de la probidad

En el año 2008 las pérdidas fueron del orden de 102 mil millones 428 mil pesos. Y apenas entre los meses de mayo y agosto pasados se esfumaron otros 140 mil millones de pesos. Esto es, por poner un ejemplo, casi la cantidad de recursos que requiere el gobierno federal para poder financiar la pensión universal y el seguro de desempleo.

Pero las explicaciones en torno al asunto por parte de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) y los partidarios del dogma económico vigente, técnicamente farragosas y optimistamente ilusorias, no han convencido a nadie.

Las siguientes líneas corresponden a una de las novelas del francés Honoré de Balzac (César de Birotteau), crudos retratos de la comedia humana, sin fecha de caducidad, que podrían aportar a esclarecer la situación:

“La quiebra supone el cierre más o menos hermético de un negocio en el que el pillaje ha dejado algunos sacos de dinero. Felizmente el comerciante puede deslizarse por la ventana, por el tejado, por el sótano, por un agujero, tomar un saco ¡y engrosar su parte! En esta ruina en la que se grita el ¡sálvese quien pueda! de la Beresina, todo es ilegal y legal, falso y verdadero, honesto y deshonesto. Se admira al hombre que se “cubre”. Cubrirse es apropiarse de valores en detrimento de otros acreedores”.

Sin mayores prolegómenos, Balzac va directo a la esencia de toda triquiñuela financiera, como en el caso de las Afore. El galo fue abogado, pero no es un secreto que su existencia transcurrió entre deudas, incluso cuando murió.

Así que sus breves tratados de fraude financiero, sostenidos por la especulación, no fueron meras ocurrencias ni conclusiones obtenidas mediante la observación, menos producto de un cuento.

Se comprende que resulte difícil decirle a alguien que unos tipos que le ofrecieron administrar su dinero para que no la pase tan mal llegada la vejez –si es que no se muere antes del plazo pactado- en realidad lo están utilizando para jugar en los casinos casabolseros.

Y que nuevamente, gracias a la volatilidad o al clima, “perdieron” –se entiende que los usuarios, no los administradores que han llegado a otorgarse aumentos hasta de 200 por ciento en el cobro de comisiones por el manejo de las cuentas-.

La vocinglería neoliberal, como siempre, intenta hacer creer al estafado que en estos negocios hay, como el Birotteau balzaquiano, puro mártir de la probidad comercial.