Los Sonámbulos

Atrocidades con cargo al futuro

Sin reponerse del mazazo por el voto a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el desastre quintaesenciado denominado con cierto formalismo "capitalismo salvaje", enarbola ahora otras banderas sin abandonar su deporte favorito: la exploración del futuro como elemento sustancial del análisis, espacio en cuyo nombre había recreado paisajes rebosantes de felicidad pero ahora, conmocionado, traza círculos infernales con los peores instrumentos de tortura.

Véanse las banderas capitalistas tras el brexit: !uníos contra la imbecilidad democrática de la sociedad!, ejecutada sumariamente además por "chavo-rucos", cincuentones, llamados "hooligans", a los que nadie, ni las firmas encuestadoras menos desprestigiadas, se ha tomado la molestia de preguntar qué futuro les prometieron hace 30 o 35 años, justo al calor de la ola neoliberal.

Tratándose de resultados de ejercicios democráticos no hay duda de que lo peor siempre es posible (no hace falta mirar ni viajar tan lejos para comprobarlo) pero a juzgar por la reacción, la historia ya dictaminó y ejecutó sentencia, verdugo del futuro, ofreciendo la descripción detallada de un salto al vacío sin red protectora (la red, claro, de los redentores de la emancipación de la humanidad y sus particulares atrocidades, también en nombre del futuro).

En coro, un histérico !no al proteccionismo! ha sido tema del "análisis", sumándose aquellos que en nuestro país nada dijeron (ni dirán) cuando firmas foráneas buscaron asociarse con empresarios locales para combatir los monopolios televisivos, telefónicos y otros, permitiendo así los abusos tarifarios y otros agandalles que mucho aportaron a la acumulación de fortunas.

Dos enemigos más: el nacionalismo y el populismo, juntos o separados, finalmente un escape en reversa, dicen, hacia un oscuro pasado, casi bárbaro, aderezado con perlas racistas debido a los desterrados (¡la mejor arma contra el invasor, ese famoso "Mas-siosare" del himno nacional, son las despensas!)

En suma, las peores pesadillas hobbesianas y su remasterizado Leviatán, amenaza para la democracia, la civilización y el alma de la globalización: el progreso neoliberal (desde ahora la humanidad está de luto, pues).

Ni los viejos liberales, aunque conservadores, habían sido tan omisos y exaltados. Ahora se tiene una nueva Ley Causa y Efecto en la que se proyectan consecuencias ignorando lo elemental.

Edmund Burke, considerado padre del liberalismo-conservador británico, había advertido sobre la propensión juvenil a ignorar el pasado, asegurando que en toda sociedad hasta los muertos forman parte de ella, sumando a los que están por nacer.Pero lo que se ha visto es un desprecio por el pasado, incluso su parte rescatable, y una evasión total por el presente, certificando como dadas todas las calamidades en el futuro (pese a las evidencias, no se admite que las sociedades con desigualdades tan groseras y surrealistas como las actuales, marchan sobre un riel muy precario).