Areópago

La pena de muerte fomenta la venganza

El pasado 20 de marzo, el Papa Francisco volvió a referirse a la pena de muerte, y a la cadena perpetua o sentencias que se le parezcan, como medidas  inadmisibles, que en sus prácticas anulan el Estado de derecho y se califican más bien como venganzas sociales y formas populistas de ganar adeptos entre personas poco concientizadas y casi nada dadas a la reflexión.

Dice un boletín del Vaticano: “El pontífice hizo sus señalamientos en una carta dirigida al presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte a quien recibió junto a una comitiva de ese organismo, durante la audiencia privada en el Vaticano.  

La pena de muerte es una ofensa a la inviolabilidad de la vida y a la dignidad de la persona humana que contradice el designio de Dios con el hombre y la sociedad y su justicia misericordiosa, e impide cumplir con cualquier finalidad justa de las penas”, señaló el Papa.Advirtió que nunca se pude alcanzar la justicia dando muerte a un ser humano y precisó que esa sanción pierde legitimidad ante la posibilidad del error judicial, porque la justicia humana es imperfecta y no reconocer su falibilidad “puede convertirla en fuente de injusticias”.

Insistió que con la aplicación de la pena capital se le niega al condenado la posibilidad de la reparación o enmienda del daño causado; la posibilidad de la confesión, por la que el hombre expresa su conversión interior y de la contrición, camino hacia  el arrepentimiento y la expiación.

Según el Papa, esa pena es un recurso frecuente usado por algunos regímenes totalitarios y grupos de fanáticos para el exterminio de disidentes políticos, de minorías y de todo sujeto etiquetado como “peligroso” o que pude ser percibido domo una amenaza para su poder.Además estableció que es “contraria  a la misericordia divina” implica “un trato cruel, inhumano y degradante”, sobre todo por la angustia previa al momento de la ejecución que es una verdadera tortura, ya que suele durar años.

“Se debate en algunos lugares acerca del modo de matar, como si se tratara de encontrar el modo de hacerlo bien”, indicó.“A lo largo de la historia, diversos mecanismo de muerte han sido defendidos para reducir el sufrimiento y la agonía de los condenados. Pero no hay forma humana de matar a otra persona”, señaló.

El Papa Francisco sostuvo que no existen otros medios para reprimir el crimen de manera eficaz y sin privar de manera definitiva la posibilidad de redimiré a quién lo ha cometido”.