Areópago

Tu oportunidad está en las urnas

La Unión Femenina Católica Mexicana, ha editado un folleto de orientación cívica, bajo la perspectiva de la fe, para exhortar a todo ciudadano a que emita un voto, en las elecciones del próximo 7 de junio, con una información lo más completa posible sobre los candidatos, señalando que “si elegimos bien, vamos a estar bien”.

Si consideramos que esta organización católica está extendida por todo el país y además, que se invita  a que el tal folleto no se quede en pocas manos, sino que se difunda más allá, es posible asegurar que su influjo llegará a miles y miles de mexicanos.  

Se abordan varias cuestiones propias de iniciados en cuestiones políticas, entre las que están el problema muy discutible de las dádivas: despensas, tarjetas de crédito, cemento, varilla, etc., que tanto contribuyen a la deformación política ciudadana, y a ver a los partidos políticos como si fueran organismos de beneficencia.

El citado folleto termina afirmando lo que partidos de oposición se ven obligados a decir. Que el regalo se reciba, pero que la persona no se sienta obligada a votar por el donante. ¡Uf, para que eso sea cierto masivamente!.   

El folleto insiste en la necesidad de la participación ciudadana a pesar de las motivaciones de desaliento que hay en el ambiente político, que hacen  perder la esperanza, que no confían en los candidatos, menos en los partidos políticos. Se advierte: “Si todos los que no salen a votar lo hicieran, ya habríamos hechos un cambio en el país.”.

Esto que es muy cierto, hoy se torna en tarea innegable.

Actuar en contrario, es una irresponsabilidad cívica.  Se enumeran responsabilidades entre las que están el analizar a cada candidato y partido político; el reflexionar para no prestarse a ser cómplice del despiste y de la corrupción; el ser honesto y no prestarse a ningún tipo de corrupción; el votar y no olvidar que frente a la urna no hay ningún otro poder más grande que el ciudadano que emite su voto; el no pensar que se cumple con haber votado, sino que hay que darle seguimiento al voto como fue emitido, y que no interese solo el voto personal.     

Sucede que el impacto de la corrupción, la deshonestidad, la insensibilidad de los políticos es tan grave, que a muchos ciudadanos les dan ganas de no votar, por el hartazgo de conductas cívicas tan malas, pero la verdad que es muy serio el hecho de seguir la corriente a estas líneas de desaliento, porque no votando, se les da vigencia. Es mejor votar