Areópago

La necesaria consulta popular

En el reinado de Felipe Calderón se confeccionó una ley laboral que dejó mucho que desear en relación al bien común. Los sectores económicamente dominantes, quedaron favorecido. Ahora, en el reinado de Enrique Peña Nieto se impulsaron las que se llamaron reformas estructurales, como fueron: la educativa, la fiscal, la política, la energética, la de telecomunicaciones.      El tan cuestionable estilo democrático que se ejercita en el país que favorece a los sectores ricos, logró que la famosa reforma estructural barriera con los intereses del pueblo quedará como una ley de devastación de la riqueza del país, donde al pueblo se le dan migajas y los sectores ricos, internacionales y nacionales se preparan para realizar el gran negocio, con argumentos de conveniencia para ellos y sin la menor preocupación ni escrúpulo por la pobreza del pueblo. Esas leyes que en estos días han terminado es festín de depredadores. El bien común, la justicia, la solidaridad con los cada día más pobres, quedó excluido.     Los votos en el Congreso de la Unión se realizan por intereses económicos, no por el bien del pueblo mayoritario. Los argumentos no son atendidos. Se atienden las consignas que se señalan en los partidos. Discusiones parlamentarias que deberían llevarse mucho tiempo, por la importancia de los asuntos a tratar, se resuelven en sesiones maratónicas, como la que se llevó setenta y tres horas en la discusión de una ley secundaria de energéticos. Esto quiere decir, que la ley se confecciona a la fuerza con tiempo fatal. ¿De qué naturaleza tan especial son los diputados y senadores que puedan aguantar setenta y tres horas, con un pensamiento lúcido, fielmente atento a la verdad y a la justicia?   PRI, PAN, VERDE, PANAL, hicieron un triste papel en estas deliberaciones. Los que salvaron la dignidad nacional, ejerciendo el derecho al pataleo, fueron PRD, PT. MC. Un papel lúcido lo cumplió un lagunero: Ricardo Verdeja. ¡Honor a quien nos representó tan bien.    ¡Y ¿Habremos perdido todo?. Depende ahora de los ciudadanos de a pie. Hay la posibilidad de revertir la citada legislación mediante la llamada consulta popular para salvar al país de un despeñadero hacia la violencia irracional. Pero esta consulta popular necesita aún a los que ven con buenos ojos las nefastas “reforma estructurales”. Que no se nos ocurra ver tal consulta como un asunto de la izquierda. Es que con toda voluntad, lo que hicieron estas leyes, no quisieron consultarnos. A fuerzas querían que se aprobaran sus leyes, y nos prometieron que iban a bajar la luz, la gasolina, los impuestos; que los puestos de trabajo se iban a incrementar. Ahora nos dicen que no lo prometieron, sino hasta que cambien las condiciones, por allá por el año 2018. ¡Otra vez la burra al trigo!(VIII/8/2014).