Areópago

¿Nos mariguanamos, o sea, nos…?

El Diccionario de la Real Academia Española, nos da el significado de la siguiente acepción: “mariguana o marihuana, f, Nombre del cáñamo indico, cuyas hojas, fumadas como el tabaco, producen trastornos físicos y mentales”.  La definición tan acertada, la comprobamos por sentido común cuando a cualquier inspirado, o de comportamientos que se salen de lo ordinario, le preguntamos ¿de cuál fumaste hoy? No cabe duda que los trastornos físicos o mentales que producen el consumo de la mariguana, trae de cabeza a medio mundo, aunque a Vicente Fox ya le anda por la legalización de tal consumo, que responde a las lógicas descentradas que tato le conocimos en su sexenio.
Actualmente se está dando un debate en torno a una posible legalización del consumo de esta yerba. No faltan comerciantes compulsivos que están viendo un nicho de oportunidades si se da tal legalización… Por lo pronto ya se hacen foros sobre el asunto y le bajan a sus efectos dañinos presentándola como medicinal –que sí lo es-, también como divertimento –si nos pone bien locos, ¿cómo no nos vamos a divertir?-, o como un tabú que hay que derribar para que esta sociedad democrática se ponga más al tiro con la modernidad. Aun tomando como verídicas las afirmaciones anteriores, lo que consta, por los hechos, es el gran daño causado a nuestras sociedades.
Pero viene otra consideración con respecto a la legalización. En este país las leyes no se hacen viendo por el bien de todos, con expresiones que manifiesten que lo expresado sea mejor que su contrario, y por el bien común. Ya tenemos costumbre de sufrir leyes democráticas, sólo de nombre, pero elaboradas con tal maestría, que terminan favoreciendo a los intereses de los sectores ricos. ¿Ejemplos? Los salarios mínimos y otras parecidas. Y si esta legalización que amenaza, llega, lo más seguro es que dará motivaciones para encarcelar a miles de “mariguanos  legales”, que con los efectos perniciosos de la yerba, hacen perjuicios a una población que ahora sufrirá por un “mariguano legal”; que al agresor no se le podrá procesar por el consumo de la yerba, sino por otras lindezas que hizo bajo el influjo del mariguanazo. ¿Imagínese un día de elecciones bajo el influjo de un alto y generalizado consumo de marihuana?
Hay que observar una consideración más. Los humanos por naturaleza somos de condición moral débil, y cuando vemos las facilidades para saltar las trancas, mejor lo hacemos, en búsqueda de una experiencia. ¡Caray, para que no se diga que nunca la probamos! Mejor no moverle.