Areópago

Está por llegar el Papa

Circula entre algunos laguneros un libro de repercusiones mundiales llamado “El nombre de Dios es misericordia”, pequeño cuya lectura de corrido no se lleva más de tres horas. Tiene por autor a un periodista italiano llamado Andrea Tornielli que reproduce una conversación con el Papa Francisco, sobre el tema de la misericordia divina, una vez que ya el Papa ha dado a conocer la bula de convocación al Año de la Misericordia y que lo ha inaugurado.    

Estando ya a muy pocos días de la Visita Pastoral al México del Papa Francisco,  es bueno detenernos el comentar un poco el citado libro, ya que expresa una preocupación sólida del Papa, que ciertamente ha significado una característica notable de su aún corto pontificado. Los gestos papales de la citada visita, ya son un lenguaje elocuente del tema de la misericordia, como se puede deducir de las rutas escogidas por él, para caminar por el país.    

El citado libro, cuyo contenido no alcanza a las cien páginas, está lleno de ternuras, de llamados a las aperturas, no sólo para obispos, presbíteros, religiosas, sino también para laicos, cualquiera que sea su pertenencia o no a la Iglesia. Abunda en referencias a muchos santos que siendo misericordiosos, nos parecen locos, por sus actitudes extremas, como el Cattolengo con los enfermos, o don Cafasso que acompaña hasta el último momento a quienes sentenciados a morir, van ya de picada a la horca, o en san Juan Bosco, que sale a los muladares sociales en busca de muchachos que nadie atiende ni les hace caso.    

El pequeño libro es interesantísimo sobre todo porque da luz sobre infinitos descuidos que tenemos en el trato con los de, las cárceles y  los lugares de evangelización. Abra unos horizontes insospechados que en nada están lejanos a nuestros contextos cotidianos, y no deben estar alejados de nuestras preocupaciones.

El Papa se queja de que al que comete delito sólo queremos castigarlo con cárcel, en lugar de hacer un largo programa de rehabilitación. Respetando mucho las convicciones religiosas, no deja de censurar a quienes se comportan como “doctores de la ley”, quedando a muy larga distancia de la comprensión huma; del agnosticismo dice que es una espiritualidad “light”, sin encarnación, para no comprometerse con el necesitado que necesita algo más que una postura intelectual.

Interesante.