Areópago

¿Desde cuándo somos libres los mexicanos?

Los mexicanos celebramos en septiembre el mes de la Patria, con justicia porque un 15 de septiembre, de 1810, se inició el proceso histórico de nuestra independencia. Con gratitud recordamos a Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Mariano Matamoros, Miguel Ramos Arizpe, todos ellos sacerdotes, mas los militares Allende, la Corregidora Leonor, el escritor Andrés Quintana Roo, etc. Ellos y muchos otros más, asumieron riesgos al filo de la navaja, que luego a la mayoría de ellos les condujeron a perder la vida, asunto que no ignoraban y sin embargo fueron para adelante.Pero once años después, el 21 de septiembre, se firmó el acta de independencia en Córdova, Veracruz, y el 27 de septiembre entró triunfante en la ciudad de México el que se llamó Ejército Trigarante, porque defendía las tres garantías: unión, religión y paz. Encabezaba todo este acontecimiento, Dn Agustín de Iturbide, quién luego fue presidente de la Junta Gubernativa y después fue coronado como Primer Emperador de México. Pero pocos años después de este acontecimiento, a quién estuvo al frente de la liberación de México, se le fusiló en Padierna, Tamaulipas y la fecha de la celebración de  la libertad de México se le ha echado tierra encima, primero no celebrándola, a pesar de que Benito Juárez sí la celebró, luego sobre esa fecha se han encimado otras, como la celebración del día en el que México se quedó dueño de su energía eléctrica, pero ahora con este reborujo de las reformas estructurales, ya quién sabe cómo quede. Internamente México se declaró como nación independiente, desde 1821. Pero el reconocimiento por parte de las naciones del mundo, corrió un largo proceso. Ilustra  bien lo que pasó con la Iglesia: “Si bien el reconocimiento oficial de la Santa Sede a la Independencia, fue tardío, esto se debió a las ingentes presiones de parte del gobierno español y a la insuficiente información que disponía. El Papa León XII agradeció la Carta del Presidente Guadalupe Victoria, alabándolo por su fe y por su adhesión a la Sede Apostólica, lo mismo que al pueblo mexicano (1824), sin embargo aclaró que su oficio no le permitía inmiscuirse en asuntos ajenos a la Iglesia. El Papa Pío VIII recibió la petición de Pablo Vázquez (presbítero diplomático de Puebla) enviado del gobierno mexicano, de cubrir las vacantes episcopales, deseo que el Papa Gregorio XVI pudo cumplir(1831), reconociendo además la Independencia, aún antes de que o hiciera España. La relación entre la Iglesia en México y la Santa Sede nunca se interrumpió sino hasta 1859, y con la Independencia Nacional, la Iglesia logró aunque no sin dificultades, también la suya, al desligarse del Patronato Regio. Así, también la Iglesia en México dio un gran paso hacia su libertad”(CEM. Carta Pastoral de 2010. Núm. 43).(IX-26-2014).