Areópago

Pero juegan con los pueblos, que es lo peor

Los coahuilenses, incluyendo los laguneros, avanzamos por la fuerza del tiempo, hacia el 4 de junio, día de elecciones estatales, en las que podemos impulsar cambios cualitativos en el personal que gobierna Coahuila: Gobernador, diputados locales, presidentes municipales con sus cabildos y sus respectivos equipos que les acompañarán en sus respetivos ámbitos de gobierno. Pero como dice el Obispo de Torreón y su Presbiterio: “A los creyentes laguneros nos desafía la pobreza, la indiferencia, la violencia sin sentido; la afirmación de que todos los partidos y todos los candidatos son lo mismo y que lo único válido es saber qué es lo que da cada quien, olvidándose de que los partidos políticos y sus representantes deben ser escuelas de formación cívica(CEM 2009)”(5).

Ante tan gran tarea cívica que tenemos los coahuilenses, se teme que la conciencia ciudadana no esté a   la altura de  la urgencia. Lamentable será que pase como fuerza tolvanera que arrasa el desierto, pero por poco tiempo. Cierto que la pobreza, la violencia tienen su lenguaje provocativo, pero en muchos casos no se ve para que los ciudadanos hagamos un cambio, mediante el ejercicio democrático. Hay candidatos que con mensajes a medias, medias verdades para alcanzar votos completos que arrasan con la conciencia ciudadana. Mientras les hagamos caso, apostamos a la mediocridad.

No habrá política sana mientras la gente piense primero “tengo necesidad” para recibir una despensa, un tinaco, etc.,  que compromete el voto por un determinado partido o político, dejando la libertad cívica como lo que no tiene importancia. Dicen el Obispo de Torreón y su Presbiterio: “Un católico no puede eludir su responsabilidad ya que eso sería cederle el paso al mal. El hecho de que haya mucha corrupción en la política no exonera al cristiano de su responsabilidad. Más bien lo debe retar a trabajar por un mundo mejor. El que no vota o vota sin atención a las leyes de Dios es culpable de los resultantes males”(O. c. 37).

La democracia electoral nos está presentando una alternativa a los coahuilenses: o hacemos que cambie nuestro quehacer político, colocando en los puestos de poder a nuevos modos de pensar, o permitimos  lo que lamenta José Mujica, que dé presidente de Uruguay: “Pero juegan con los pueblos, que es lo por. Y una de las víctimas que está ahí, en el candelero, es  México”. 


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