Areópago

Se inicia la incertidumbre por Trump

Donald John Trump, entra hoy formalmente a la Casa Blanca como Presidente de los Estados Unidos, con toda la impulsividad que le ha caracterizado desde que fue nombrado candidato, luego en los debates con su oponente, y una vez notificado el triunfo, su camino antes de que asuma el puesto, ha estado lleno de amenazas a empresas, a su oponente, a  China, al mercado común europeo, a la OTAN, a la ONU, etc. Se comporta como si fuera hombre único del mundo y que dispone de él.

A los mexicanos, que somos una potencia económica que con  mano de obra barata, tanto aquí como al otro lado de la frontera, se echó a cuestas el señalarnos como enemigos de los Estados Unidos, como usurpadores del trabajo que  los  mismos ciudadanos americanos no están dispuestos a realizar con la misma paga que a los mexicanos; estos han sido señalados como criminales, machistas, drogadictos.

Para colmo, afirma que el Tratado de Libre Comercio(TLACAN), está dispuesto a anularlo a por lo menos a revisarlo, porque dizque los mexicanos nos estamos aprovechando de los estadounidenses. ¡Que ternura de hombre! A lo anterior, se añaden nuestras angustias actuales por el reciente costo de los energéticos, que lo más costoso es la terquedad de nuestras autoridades federales que quieren diálogo, como ellos lo entienden, o sea, que nos expliquen sus razones y las aceptemos.

A este respecto, el Cardenal emérito, Dn. José Sandoval Iñiguez se pregunta ¿por qué siempre los pobres pagan los platos rotos de los políticos? Y pide que las autoridades sean sensibles al dolor del pueblo. Que ya se dejen de sorderas, moderen la opulencia en salarios, frenen la corrupción y se pongan a trabajar por el  bien del pueblo, eliminando las comisiones de dobletes, ya que abundan, también con espléndidos salarios. A lo  anterior, hay que añadir los saqueos, que muchos piensan que son  orquestados por el mismo gobierno para desacreditar la protesta.

No cabe duda que el gobierno federal apuesta al cansancio de la gente para que al final se imponga su voluntad. Probablemente ya están muy conscientes de que perderán las próximas elecciones, pero con la famosa “reforma estructural” ya dejaron las leyes para que disfruten sus ganancias exageradas, los miembros de la clase política, que no son el pueblo de a pie, sino el opulento, capacitado para actuar sin escrúpulos sobre un enorme cúmulo de injusticias. ¡A fin que yo no fui!, dirán los cínicos. 


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