Areópago

¿El hombre o el dinero? ¿Quién primero?

Entre muchas disputas actuales en los medios de comunicación social están: las llamadas reformas estructurales, la declaración de las televisoras preponderantes osea, los monopolios que desde siempre prohíbe la Constitución, el fraude a Banamex por parte de Oceanografía, pero que no se dan nombres porque dizque no se sabe quienes son los inculpados. Los escenarios de estos hechos están en los económicamente más ricos del país, que son poquísimos.
Pero también están asuntos de dineros de los pobres, que se discuten en el Congreso de la Unión, como son “las ayudas” a los adultos mayores, que fueron compromisos de campañas políticas, y que ahora se recuerdan por medio de los legisladores, que están proponiendo que del fondo de vivienda que tienen los pobres, se dispongan de $ 580.00(quinientos ochenta pesos) por lo pronto. ¿De verdad  creen que así cumplen con los adultos mayores? ¿Sienten que así se ejerce la justicia para un cúmulo de jubilados que dejaron su vida en el campo, en los talleres, en las fábricas, en los  comercios, en las oficinas burocráticas? ¡Ah qué lúcidas mentes de algunos legisladores que les quitan recursos a los mismos pobres, para ayudarlos!
Este es un modo de pensar al revés. Se juzga así, que es primero el dinero y las leyes se formulan para que el dinero se vaya a donde ya hay mucho dinero. El afán no tiene límites. En forma desigual se le cargan impuestos a las clases altas que a las bajas. Misericordia para los de arriaba y rigor para los de abajo, aunque estos cierren sus negocios por no poder pagar impuestos. Es que el mundo se gobierna al revés.
Nos podemos preguntar ¿es más importante el dineros que el hombre y la mujer? Cuando se habla de reformas financieras humanitarias, de ninguna  manera se está pretendiendo que el Estado no recaude lo necesario para cumplir su responsabilidad social, pero que no sea a cargo del contribuyente más pobre, que por tener que pagar impuestos deja de producir, o produce demasiado poco, cuando en otros sectores de la población se pueden generar contribuciones notables como en los bancos.
A este respecto viene bien recordar lo que el Papa Francisco ha dicho en su Exhortación Evangelii Gaudium: “El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, poromocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta a la economía y las finanzas a una ética a favor del ser humano”(Ib. Núm. 58).