Areópago

Para hablarle a la gente

Hay actualmente un debate sobre todo en los noticiaros de televisión y radio; un poco menos en las noticias de prensa. Sucede que según la Constitución, el espacio aéreo es propiedad de la Nación, que mediante leyes, se faculta para concesionario a la llamada iniciativa privada, siempre por tiempo acortado, que puede ser renovable. Tanto la televisión como la radio operan en el campo de la concesión, razón por la que muchas veces tienen que andarse con cuidado con relación a lo que dicen o publican, dado que un malentendido puede terminar con el negocio. Pero en cuestión de negocios, las circunstancias cambian mucho, y se puede llegar al hecho de que las concesionarias tengan un capital descomunal que pone a temblar al Estado, cuando éste quiere intervenir. Pueden hacer despropósitos, como aconteció con la famosa “Ley Televisa”, que al último, un grupo de aguerridos legisladores tumbó, acudiendo a la Suprema Corte de Justicia.
     Pero no faltan organismos civiles que estudiando bien el asunto,  año tras año empujan a que el Estado asuma su papel en las concesiones que da, y que favorezca al público consumidor de los servicios de las concesiones de televisión y radio. Cuando llegan las elecciones para la renovación de poderes del Estado, el desorden de algunas concesiones, ha sido mucho, la presión ha sido desmedida cuando apoyan a candidatos que favorecen sus negocios y eso ha quedado registrado en la conciencia popular como un desatino grave que no deja el ejercicio pleno de la democracia. Las concesionarias no se han quedado de brazos cruzados, cuando han logrado ¿por qué medios?, tener en el Congreso lo que se ha dado en llamar “tele-bancada”.
     El año pasado se dio una nueva ley que conmocionó a los concesionarios de televisión y radio. Con la nueva ley, constituyeron nuevos organismos para que vigilaran el tamaño, sobre todo en televisión, de las concesiones. A los que tenían las características de un monopolio nacional, les llamaron “preponderantes”. Hace poco salieron en la lista de preponderantes, por lo pronto, Televisa, Canal 13, Dish, Telcel. El pleito entre gigantes de la comunicación televisiva es descomunal.
     Pero este asunto que es tan serio, la inmensa mayoría del pueblo, que debería de estar participando, no se da cuenta en qué consiste. Hace no mucho tiempo se efectuaron las últimas elecciones federales y poca gente sabe el mal que hicieron a la democracia las compañías televisoras y radiofónicas, ocultando la despolitización que representaban las tarjetas de crédito, los obsequios de tinacos, varillas, cemento.  No cabe duda que un regalo a gente pobre o gente rica, despolitiza y en el fondo no permite que se la hable a la gente a ras del piso, don pisan sus pies.