Areópago

El gozo del evangelio

Con fecha del 24 de noviembre, fiesta de Cristo Rey y día en el que se clausuró por el Papa Francisco el Año de la Fe, se publicó una “Exhortación Apostólica”, que se llama, “El gozo del Evangelio” que viene a ser el segundo documento de carácter universal del actual Pontífice. Su contenido está relacionado a nuevas formas de evangelización, que tienen como ingrediente principal, el testimonio de vida, transmitido con gozo. Hay varias citas de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), hecho novedoso en el alto magisterio de la Iglesia Católica.
De entrada, el Papa advierte que para el hombre moderno es un gran riesgo “la abrumadora oferta de consumo”, provocadora de una tristeza individualista, propia del corazón avaro y de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, características  de una “conciencia aislada”. Cuando los creyentes caen en el clima del consumismo “se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida”. El Papa hace un recorrido por textos bíblicos del Antiguo Testamento, y también del nuevo, que invitan a vivir la fe con un auténtico gozo.
Ya hace algunas décadas que los contenidos de los más notables documentos eclesiales, desarrollan el tema de la auténtica alegría en los comunicadores del Evangelio. Esto, de alguna manera, deja atrás el recurso muy usado de tocar puertas, de ir casa por casa invitando a la oración, a procesos de evangelización. Entre otros documentos, el de Aparecida (CELAM V), insiste en el testimonio de vida, en el amor a la creación, en el servicio al próximo en sus múltiples carencias.
Francisco cita a Pablo VI, cuando a propósito del modo de evangelizar, dice: “Recobremos y acrecentemos el fervor, “la dulce  y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas…Y  ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza- pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo”(DAp. 360).
El documento papal es muy actual y se merece que todo creyente lo lea íntegro, lo comente y lo ponga encontrado a las situaciones de la vida real. Leer se ha vuelto un problema un problema para nuestra era moderna de la imagen, pero es un reto y un lío, para quienes necesitan buscar en las fuentes documentales las argumentaciones que nos lleven a descubrir y valorar el sentido de la vida. ¡A leer, pues!