Areópago

Se le echaron de a montón

Cuando le dan una salvaje aporreada a un familiar, amigo, vecino, con un colosal desacierto se comenta: “le hicieron bullying”. Esta es una palabra del idioma inglés, que sin traducción adecuada, se está usando entre el pueblo. Se quiere decir que un grupo de personas ataca a una víctima en montón. Lamentablemente algunos medios de comunicación social usan cada vez más tal palabra, olvidándose de palabras y modismos tan ricos que tiene el idioma español.     En la literatura, poesía, teatro, canto, novelas, corridos, etc., tenemos instrumentos para aprender el uso correcto de las palabras y del idioma. El corrido de “Juan charrasquedo”, tan popular, tenemos un uso correcto del idioma cuando se trata de muchos que atacan a una víctima, aunque sea delincuente. Fijémonos: “Un día domingo que se andaba emborrachando/ a la cantina le corrieron a avisar/ cuídate Juan que por ahí te andan buscando/ son muchos hombres no te vayan a matar”.     Luego se describe la acción criminal: “No tuvo tiempo de montar a su caballo./ Pistola en mano se le echaron de a montón./ Estoy borracho, les gritaba, y soy buen gallo/ cuando una bala le atravesó su corazón” Este es el “bullying”, pero lo podemos decir con elegante propiedad: Se le echaron de a montón, le dieron una paliza, fue aporreado, lo lincharon, lo dejaron como santocristo, quedó para la vida, le hicieron bola.     La práctica del linchamiento, la paliza, la aporreada, la bola, etc., se dan entre niños, adolescentes, jóvenes, adultos; entre policías, narcos; entre diputados que aplican “mayorías mecánicas” y ganan con votos aunque sea contra el bien de la Nación. A la famosa “Mamá Rosa”, recientemente se le fueron encima autoridades federales, estatales, municipales con un aparato policiaco fuera de proporción. Se gastó la vida en atención a niños y adolescentes y ahora la muestran como una vieja malvada, de más de ochenta años, que después de servir por mas de 66 años a tantos niños, hasta hora se dan cuenta que se trata de un monstruo de maldad. Este atraco de autoridades, en sus tres niveles, no parece ser tan honroso. Voces acreditadas han salido en defensa de “Mamá Rosa”, como Enrique Krauze: “Hago un respetuoso llamado a las autoridades. Si hay culpables, que se sancione con apego a la ley. Sin atropellos, sin linchamientos”.     Pero más allá de la molestia que nos pueda causar la expresión “bullying”, está el arraigo del linchamiento que se va dando cada vez con mayor frecuencia, que delata un cinismo tan frecuente que nos hace vernos con falta de humanismo, prontos a la condena irreflexiva; poco generosos al análisis de causas que originan los problemas; inexpertos en la reflexión.(VII-24-2014).