Areópago

Los crucificados por el sistema

Hoy, Viernes Santo, conviene unas mínimas reflexiones sobre el hecho de las crucifixiones del pueblo mexicano, del pueblo lagunero. Es bueno recordar que desde 1985, los gobiernos mexicanos han impulsado una serie de reformas legales, que tienen como centro, la economía del país. No obstante, la pobreza ha crecido en el país y miles de mexicanos han emigrado al vecino país del norte, donde ahora no los quieren bien por las varias crisis económicas que allá se han sucedido. Ya no es un sueño el norte.
Entre mexicanos, las crisis económicas parecen ser el estado permanente de la Nación  Últimamente, el gobierno federal ha impulsado una serie de reformas, entre  las que están la reforma energética, la de comunicaciones, la educativa, la financiera, donde se dan unas argumentaciones tan alejadas al entendimiento del pueblo, que facilita el que la clase política hace lo que quiere, legisla como le conviene a favor de la clase dirigente, y la gente no les entiende. Como unos perfectos aprovechados se han estado comportando con el pueblo, que no les entiende sus enredos, y salen leyes fantásticas para enriquecer a unos pocos, pero muy pocos.
Ahora estamos con nuevos crucificados por el sistema económico y político. La incomprensión de la gente a sus propuestas le dan a la clase política una cancha abierta, para que jugadores, árbitros, y la misma cancha estén a sus intereses. Toda esta maniobra la sufre el pueblo pobre y cada día en un proceso mayor de empobrecimiento. ¿De que sirve que el Secretario de Hacienda diga que no habrá más impuestos, si mes con mes aumenta la gasolina, el gas, la luz? ¿Cómo les creeremos que son sinceros cuando manejan los alcoholímetros con estrategia y táctica para recaudar dinero? ¿Cómo entendemos que los gobiernos se preocupan por el pueblo, cuando amas de casa tienen que hacer rifas para pagar el agua, por plazos, en una casa en  la que por razones de trabajo no están ahí todo el día?
La clase política que maneja el sistema económico y político, no actúa con la mínima noción de servir al pueblo, tampoco le interesan sus pobrezas. En Coahuila, la clase política ya se prepara, no para que el pueblo tenga vía libre para una democracia auténtica, sino que se preparan para no soltar el poder, difundiendo de lo lindo que son gobernantes para todos y tocando puertas que son atrayentes por ser de feligreses, para que se transformen en activos participantes partidarios, es decir de partidos políticos. Se trata de una metamorfosis. El pueblo crucificado por las clases dirigente del poder, algún día escuchará la serie súplica del crucificado del Calvario: “¡Padre., perdónalos por que saben lo que hacen!”. Y cuando entiendan, pondrán el sistema a favor de la fraternidad.