Areópago

El afán de poder y tener sin límites

Actualmente se están dando discusiones fuertes que tienen que ver con los grandes capitales del país, tanto por lo que toca al petróleo, a los medios de comunicación social, a los impuestos. También se fija la gente en que cada día menos se publica que la luz,  gas, gasolina, nuevos puestos de empleo con mejore salarios, etc. En éstos últimos renglones se dieron la mayoría de las promesas de algunas campañas políticas para comprar los votos.
El Estado mexicano se enfrascó en un afán por lograr lo que se llamó “reforma estructurales”, cambiando el marco constitucional en petróleo, en telecomunicaciones. Se modificaron los impuestos, etc. Pero el gobierno, en sus tres niveles, aseguró sus finanzas para cubrir sus gastos, obligando al  pueblo a que pague lo que se le cobra, no importando si algunos ciudadanos tienen que cerrar o vender sus negocios para pagar impuestos al gobierno.¿Para eso querían el voto de los ciudadanos?
Las noticias a diario están reportando actos de corrupción que parecen concursos de quien hurta más. Se observa que el afán de poder y de dinero no conoce límites. Lo mismo roban en una oficina municipal que defraudan con dineros prestados con cantidad de falsificación de documentos, y con el agravante, que cuando se trata de muchos dineros, en torno a deudas contraídas en rededor de un barco petrolero, asoma la discreción y la delicadeza de tal manera que no se conocen nombres de los defraudadores, y así sea un expresidentes de la república, tiene voz aceptada a favor de magabribones.
Es tiempo de pensar en la moral como ayuda pare remediar la enorme corrupción, que no se va a resolver con recursos ingeniosos para interpretar las leyes, que en general, favorecen a los mafiosos, mañosos, ladrones. La ley debe estar orientada a salvaguardar la justicia. En el aspecto financiero, ya hace mucho tiempo que analistas muy sesudos, señalan que los Estados tienen que controlar las finanzas. El dinero que borra toda clase de fronteras, no está resolviendo los gravísimos problemas nacionales e internacionales.
En su última Exhortación, “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco dice: “El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos”(Ibidem. Núm. 58). Las actuales disputas que generan las llamadas “reformas estructurales”, tienen todavía un ingrediente de amargura, cuando en el Congreso se discute la ayuda a las personas de 65 años para arriba, tomando el dinero de tal “ayuda” de los propios ahorros que tienen los pobres para su viviendo. ¡Eso por lo menos es no tener imaginación- (IV-2-2014).