Areópago

De abril a junio, Hoy No Circula

Los muchos noticiarios que tienen su base en la capital de la República, informan al país sobre la determinación de las autoridades pertinentes, para que las poblaciones tengan conocimiento acerca de qué días, sus respectivos vehículos, conforme a su engomado u holograma, puedan circular en la ciudad de México y sus alrededores, que ya les llaman megápolis. La determinación va de abril a junio, ya. Hay un debate y se recuerda a las autoridades unos estudios que ya hace tiempo les habían presentado, haciéndoles poco o nulo caso     

Pero la ciudad de México está alrededor de mil kilómetros de las ciudades laguneras. No obstante, en esta región no deja de reflexionarse mucho sobre el ambiente, el agua mal distribuida tocándole al consumo humano una miseria, conforme a lo establecido por las leyes regionales, su escasez   y su contaminación; la depredación de la flora y la fauna, la desertificación, el abandono del campo y las tierras campesinas vendidas a los fraccionadores que han hecho de ellas, colonia residenciales y semiresidenciales. En definitiva, la vocación del suelo cambiada.    

Al inicio de la Cuaresma, un grupo de laicos, asesorados por un sacerdote en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, hacían una reflexión sobre el transporte urbano en  las ciudades laguneras y concluían en la necesidad de desarrollar un transporte colectivo, a gran escala, para desalentar el uso del coche personal que tanto deja qué desear, como transporte necesario. Pero se descubría que no se capta una mentalidad generalizada en las ciudades laguneras, sino que más bien aumentan los vehículos personales, sobre todo en quienes logran una jubilación y prefieren comprar un coche nuevo para su uso. Con éste sólo ejemplo, se concluía lo lejos que estamos los laguneros de implementar medidas que lleven a una disciplina ambiental sana.    

Una observación del Papa Francisco, dice: “Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas. La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Se enferman, por ejemplo, a causa de la inhalación de elevados niveles de humo que procede de los combustibles que utilizan para cocinar o para calentarse. A ello se suma la contaminación que afecta a todos, debido al transporte, al humo de la industria, al depósito de sustancias que contribuyen a acidificación del suelo y del agua,…”L. sí. No.20.