Areópago

Toda la vida. Todo en común

El pasado 6 de mayo, el Obispo de Torreón, Dn. José Guadalupe Galván, se reunió con los 13 Decanos de la Diócesis de Torreón con la finalidad de analizar la tarea pastoral que se puede desarrollar sobre la recién publicada Exhortación Pastoral del Papa Francisco, “Sobre el amor en la familia”. Lo primero que se observó fue el advertir ante qué tipo de documento pontificio estamos. Se sabe que no es dogmático, razón por la que no hay ningún cambio en la doctrina tradicional de la Iglesia, pero sí hay una mayor sensibilidad a los problemas nuevos en la realidad familiar.

El Obispo local, juntamente con los decanos, fueron analizando formas diversas para que éste importante documento papal llegue al pueblo creyente. Por lo pronto se constató el que algunos articulistas hablan del citado documento más que nada, sobre qué cosas no se trataron como ellos proponían, entre las que estarían modificaciones substanciales en el trato pastoral de los matrimonios divorciados y vueltos a casar. Pero lo que se advierte, desde la línea pastoral eclesial, es que el documento tiene muchas actitudes nuevas sugeridas, que no dejan de marcar una seria novedad que hace a la enseñanza papal, muy atractiva.

Se prevé que abundarán cursos de verano en las próximas semanas. Por lo pronto, el presbiterio de Torreón ya tiene programada una reunión para el  próximo 14 de junio, y la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Torreón, programa también un taller abierto, los días 22 y 29 de mayo; 12, 19 y 26 de junio. Siendo el documento papal amplio, se sugiere que se estudien capítulos de acuerdo a las condiciones pastorales que cada grupo posea. El mismo Papa lo sugiere así.

     En su documento, el Papa afirma: “Después del amor que nos une a Dios, el amor conyugal  es la “máxima amistad”…”Seamos sinceros y reconozcamos las señales de la realidad: quien está enamorado no se plantea que esa relación pueda ser sólo por un tiempo; quien vive intensamente la alegría de casarse no está pensando en algo pasajero; quienes acompañan la celebración de una unión llena de amor, aunque frágil, esperan que pueda perdurar en el tiempo; los hijos no sólo quieren que sus padres se amen, sino también que sean fieles y vivan siempre juntos. Estos y otros signos muestran que en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo” (Laetitia Amoris, núm. 123).