Areópago

Obispos: ¿los pobres como clientela electoral?

En un nuevo boletín que emite la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), “A la puerta de las elecciones”, los obispos mexicanos se dirigen a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, exhortando a los mexicanos a que “conozcamos quienes son los candidatos y qué proponen”, motivando con punzantes preguntas: “Tienen principios y los sostienen? ¿Garantizan que trabajarán por construir el tejido social, en un país dañado por la violencia, la corrupción, la impunidad, el narcotráfico, la pobreza? ¿Respetarán la vida, dignidad y derechos de la persona? ¿Actuarán con transparencia y dignidad? ¿Velarán por la justicia? ¿Qué proponen para crear fuentes de trabajo y erradicar las causas de la pobreza, o seguirá teniendo a los pobres como clientela electoral?”.

Los obispos advierten en su breve boletín de prensa que “enfrentamos una compleja situación, que hace que muchos sientan desconfianza y desánimo”.

Esto les hace argumentar que nuestro voto sea rigurosamente cuidadoso.

A pesar de los cinismos de los políticos, los obispos exhortan a que todos los ciudadanos voten, pero con una alta conciencia para revertir las situaciones. No se quiere una democracia de trámite, para que las situaciones sigan igual. 

Lamentablemente en el pueblo pobre y desinformado, existe un modo que hace juego a la corrupción de la clase política, que entre otras manifestaciones, el recibir dádivas de los políticos, entra las que están las percepciones equivocadas de los partidos políticos que se les ven como oficinas de ofertas, como cuando se pregunta ¿ese partido político que es lo que ofrece?, cuando los citados partidos políticos deben ser escuelas para capacitar sobre derechos ciudadanos, y cómo ser auténtico ciudadano, para dejar de ser súbditos del poder.

Es hora difícil, pero en una democracia no se debe hacer campaña para no votar, “¡Votemos! –dicen los obispos- Participemos, unámonos y organicémonos para exigir como ciudadanos el cumplimiento de las promesas de campaña de quienes resulten ganadores.

Abstenernos no conduce a nada”. Ahora el balón está en el campo de los ciudadanos electores, pero mucho pueblo corrupto le hace el juego al político corrupto. Y ahí está el detalle, ¡Qué caray!