Areópago

Número de católicos en declive, pero siempre arriba

El próximo domingo 23 de octubre, la Iglesia Católica habla de las misiones. Por siglos, se ha entendido como quehacer misional el ir a países lejanos que no conocen el Evangelio. Pero el Concilio Vaticano II le dio un viraje nuevo a este quehacer, señalando que la Iglesia por su propia naturaleza es misionera y señaló nuevas tareas: la propia persona y los entornos comunitarios son los primeros que hay que evangelizar, para que se puedan generar misioneros al exterior, insistiéndose en el testimonio evangélico de vida, en el amor a la justicia, en el amor al cuidado de la creación.    

El nuevo enfoque misionero no se generó en el Concilio Vaticano II, sino que muchas décadas antes ya había preocupaciones que iban más allá de quehaceres proselitistas. Allá por 1943, apareció en Francia un libro de escándalo en ese tiempo que se intitulaba: “Francia, país de misión?. Era muy extraño que se dijera esto, ya que Francia tenía tiempo que había sido declarada por Roma, “la hija predilecta de la Iglesia Católica”. Por esas mismas fechas, el Cardenal Suhart, comentaba: “Me doy cuenta de una cosa: el conjunto de nuestros hombres ya no piensan en cristiano; entre ellos y la comunidad cristiana hay un abismo que hace que, para esperarles, tengamos que salir de nuestras casas y acercarnos a ellos. Este es el verdadero problema”.    

¿Cómo estamos actualmente? Se dice que la población actual es de 7,023,337,000 habitantes, hasta el año 2012 y los católicos de entonces andaban por 1,226,621,000, o sea, el 17 % de la población mundial. Con estos números, se acredita el catolicismo como la creencia más numerosa a nivel mundial. Se habla ya que con la llegada del Papa Francisco, muchos católicos caminan de regreso al catolicismo.    

Allá por 1920, un sacerdote belga, comenzó a realizar un apostolado entre muchachas que trabajaban de criadas en casas, luego llegaron los muchachos. El material de trabajo era el Evangelio y la vida. Luego nació la Juventud Obrera Católica, que popularizó el método de vida cristiana en tres pasos: Ver, Juzgar, Actuar. El método sencillo, para gentes sencillas, avanzó por un considerable número de organizaciones seglares, de religiosos y religiosas, hasta llegar a darle un gran apoyo el Papa Juan XXIII, que vio un método para la formación cristiana, mirando los contextos sociales, y dándole un cariz misionero de los ambientes. ¡Por ahí van las misiones! 


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