Areópago

Movimiento urbano popular

En el recién pasado 11 de mayo, fue presentado en el Auditorio de la FECA, un libro que hace un recuento histórico del movimiento urbano en la región lagunera. Tiene por autor al Ing. Salvador Hernández Vélez. El libro se titula: “Movimiento urbano popular en  La Laguna. 1970-1980”.  El autor tuvo el tino de invitar a la presentación del libro, al Dr. Hugo Andrés Araujo, participante que fue en el mismo movimiento, y Jesús de la Torre, Pbro., también participante en colonias de la región lagunera, además, dio su aporte el Lic. Javier Villarreal Lozano, director del Centro Cultural Vito Alessio Robles y conocedor de este movimiento urbano, sobre todo en el espacio de Monclova.
El libro fue un acto provocativo de memoria histórica que pone a nivel popular una serie de informaciones sobre lo acontecido en la región lagunera, en las periferias de las ciudades de la región, y de los campesinos con luchas por las tierras y otras necesidades, gentes golpeadas por el sistema capitalista imperante, a las que la sociología de aquel entonces se refería como los proletarios, los explotados; ahora, perfeccionado su modo de operar, los pobres proletarios y explotados, este capitalismo salvaje  que nos rige, los ve con  la indiferencia sistemática, como los excluidos, los desechables, los descartables.
El movimiento urbano popular, en las periferias de las ciudades laguneras, creó una agitación en el campo y en la ciudad con reclamos de justicia social, transformando la conciencia colectiva que dependía de la dádiva de los poderosos, en una conciencia participativa para transformar las relaciones sociales, donde los pobres fueran sujetos de su propia historia. Esto suponía movilizaciones, organizaciones, una visión de la democracia, más popular, para llegar a una sociedad menos desigual. Como protagonista histórico, se considera al pueblo mayoritario.
El movimiento urbano de La Laguna contó con la participación de la Iglesia diocesana. Obispo, 17 presbíteros en forma abierta y otros que simpatizando no lo hacían tan abiertamente  o mantenían sus dudas. El hecho fue escándalo en el país y alabanza en el extranjero. La causa de la justicia hermanaba a los presbíteros con profesionistas como médicos, ingenieros, maestros, electricistas.  Los tradicionales ataques de políticos o de izquierda, aquí no se dieron. Desde la formación política se favoreció la práctica de la religiosidad popular, con una participación ejemplar que no se permitió la burla. Un respeto ejemplar de unos por otros. Salvador Hernández Vélez nos trasmite una década histórica en la que los pobres fueron protagonistas. El libro se limita a la década 1970-1980 y no se ocupa de lo que sigue, mientras la historia sigue su camino (V/16/2014).