Areópago

“Mariposas en el estómago”: Blatter

Con fecha del 22 de noviembre, Blatter, presidente de la FIFA, ha comunicado que se realizó un encuentro largamente esperado entre él y el Papa Francisco. Externa su emoción diciendo que mientras estaba a la espera de la audiencia papal había sentido “mariposas en el estómago”. Calificó el momento de “fascinante, uno de los más bellos de mi vida”. El magnate de la FIFA reconoce que ambos son “amantes del deporte rey”.  Rápido se difundió la noticia para el mundo entero con los comentarios propios de la importancia del deporte, entre los que están el del Obispo de Torreón, Dn. José Guadalupe Galván, quién sugirió que la columna semanal de éste día se abordara el tema.
     Sabido es que el Papa Francisco no ha escondido sus gustos por el equipo argentino de foot ball, San Lorenzo de Almagro. El Obispo de Torreón, tampoco nada esconde sus aficiones al foot ball, pero no deja de manifestar que le mete en conflictos el Santos cuando handa disputando primeros lugares en las finales,  con alguno de los equipos regiomontanos. Ahora le agrada que el Papa le haya hablado a Blatter. Le pidió que encuentre el modo para que “aliente la esperanza de los más necesitados a través del balompié”. El Papa Francisco y Blatter han coincido en la importancia que tiene el que el Papa dirija un mensaje de paz para el torneo mundial de balompié, en el que participará nuestra sufrida selección nacional.
     La disciplina que deben observar los jugadores del balompié sería de desear que contagiara a los aficionados, que les costaría mucho, ya que los estadios están acondicionados para el abundante consumo de bebidas embriagantes. También sería óptimo que el deporte estuviera menos mezclado con el dinero, ya que los millones que cuestan los jugadores provocan el que las comunidades se vean despojadas de los deportistas de su propia tierra. Para que cada día sea menos negocio y mejor deporte, sí que “está de la patada”, pues jugadores, directivos y públicos ya se acostumbraron a que ésta virtual realidad provoque el alarido de los estadios que esperan el gol, aunque no sea producido por el paisano de la propia tierra. Sería necesario entender la competencia deportiva de otra manera, con una nueva ciencia en los comentaristas, ponderando la calidad que logra un equipo, para un gol que siempre es de todos, y eliminar los campeones goleadores. El dinero crea serias distorsiones al deporte, a tal grado, que políticos ambiciosos, se las ingenian para quedar bien con el público votante, por el que se remodelan estadios, se abren grandes vías de comunicación y los escenarios citadinos cambian de aspecto al contacto del juego del balompié.