Areópago

Lícito el soborno ¿por qué todos lo hacen?

El pasado 7 de junio fue una especie de examen popular de nuestra calidad de ciudadanía. Por una parte el que cerca del cincuenta por ciento de los empadronados hayan acudido a votar, no deje de ser sorprendente. Por los datos que se conocen, las personas que prestan sus servicios en las casillas, en general se manejaron con honestidad.

Pero los partidos del poder, del gobierno, se siguen manejando con trampas.Tenemos que admitir que los fraudes electorales están hechos con mucho tiempo anterior a las elecciones, con despensas, tinacos, varilla, favoritismos en los servicios municipales, estatales y federales.

Los partidos políticos que deben ser escuelas de formación cívica, de capacitación ciudadana, se transforman en agencias de asistencia social a tal grado se capta su deformación  que los ciudadanos se pregunten qué es lo que da tal a cuál partido.

El ciudadano cívicamente mal formado, recibe dádivas co naturalidad de uno u otro partido. Cuando se reclama por la honestidad ciudadana, se contesta que todos hacen lo mismo, sin preguntarse si moralmente esa dádiva es correcta, s funciona como soborno o compra de voto.

Aún el consejo que dan políticos desesperados de que reciban lo que  les den, y voten por quien quieran, no deja de ser un mal consejo, ya que el ciudadano, en último caso, estará votando por quien le dio.

Al gobierno no le agrado que el episcopado mexicano se haya hecho esta pregunta: ¿Qué garantizará que la Reforma Política sonsolide una auténtica democracia y una real participación ciudadana que supere las artimañas de los más habilidosos para lucrar con el poder? ¡Sin verdadero amor al prójimo, sólo habrá una búsqueda ambiciosa de pedazos de poder!(IV/30/2014), Cuando vemos que aún la gente menos cultivada, observa la parcialidad del Instituto Nacional Electoral, que no puede aplicar a ley a un partido perito en violaciones, entonces observamos la regresión autoritaria del poder y la democracia queda desplumada por las propias instituciones a las que no se les cae de la boca las expresiones de respeto, legalidad, democracia.

Estas actitudes son las que provocan desalientos, desilusiones en el pueblo y que no les creen a los políticos ni el bendito, al final de cuentas llegaron al puesto por compras variadas de votos, sin ningún remordimiento de conciencia, puesto que piensan que eso es hace política.

¡Pero el pueblo que se deja corromper, porque también en corrupto! 


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx