Areópago

Licenciaturas en Filosofía y Teología

El pasado 22 de agosto, el Obispo de Torreón inauguró el ciclo escolar del Seminario diocesano de Santa María Reina, acto en el que el Rector del Seminario, Aurelio González, Pbro., anunció que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Gobierno de Coahuila, reconocerían los estudios que siempre se han realizado en el Seminario, pero ahora como licenciaturas reconocidas, a partir ya del presente ciclo escolar.Hay que decir, que sobre todo en las tres últimas décadas, el Seminario diocesano de Torreón ha pugnado por el reconocimiento oficial de sus estudios. Cuando al P. Rodolfo Reza se inició como Rector, en el año 2001, se hicieron estudios coordinados por el Dr. Carlos Manuel Carrasco Alcalá, que entonces tenía un alto puesto en la SEP. Se instruyó con claridad que tocaba a los maestros diseñar los cursos de cada facultad, para ser presentados a la SEP, como proceso normal para su aprobación. Pasaron  los años y hasta hoy se comienza a cumplir el proyecto.La primera universidad en México se debe a la Iglesia Católica, unida a la Corona Española y a la Universidad Pontificia Gregoriana. Pero cuando México logra su independencia de España, se da un Calvario para la Pontificia Universidad de México, que es suprimida por Gómez Farías, luego se rehace y pronto pasa a ser suprimida por el gobierno centralista, pasando lo mismo con el gobierno liberal en tiempos de la Reforma, etc., pero la enseñanza escolar nunca la dejó de atender la Iglesia, desde la llamada primaria hasta los estudios superiores.Ha sido tendencia común de los gobiernos del siglo XIX y XX, el alejar a la Iglesia de la enseñanza y cuando lo ha permitido, abundan las trabas. Esto dio por resultado, que tanto en escuelas parroquiales como en algunas llamadas laicas, se activen métodos de simulación para salirse con la suya, tanto la escuela con tendencias religiosas como el Estado como gran gendarme educativo. No obstante, hay que advertir que políticos muy encumbrados, como presidentes de repúblicas, tengan en su historial académico su participación en algún centro católico de enseñanza. No tan fácil se confían en la escuela llamada “oficial”. Sus más y sus menos aquí.Por muchas razones, es un acierto el que sean reconocidos como académicamente válidos los estudios del Seminario diocesano. Cualquiera puede pensar que ahora sí los alumnos que salen del Seminario, sacerdotes o laicos, podrán dar clases en las instituciones de enseñanza, es cierto; sin embargo, conforme al desarrollo actual de la Teología Pastoral, como asignatura del momento, donde estarían mejor ubicados para la práctica de sus conocimientos, sería en el servicio pastoral al Pueblo de Dios, donde hace falta un trabajo pastoral de vanguardia, pero eso no dejaría dinero. El pastor sirve, no trasquila. (VIII/29/14).