Areópago

50 Jornada Mundial de la Paz

Por sugerencias del Concilio Vaticano II, que alentaba una conciencia mundial en favor de la paz, el Papa Pablo VI, estableció la Jornada Mundial de la Paz, para cada día primero del año, con invitación a los jefes de Estado, las religiones todas, los líderes sociales, etc., que de buena voluntad quisieran alimentar este anhelo mundial de paz. Anteriormente a ésta iniciativa pontificia, se había publicado la Encíclica “Paz en la Tierra”(1963), del Papa Juan XXIII, que había alcanzado una gran simpatía e incluso la Organización de las Naciones Unidas(ONU), dio una solemne lectura al citado documento.

Se cumplen 50 años de esa inicial iniciativa pontificia que ha sido conmemorada por los pontífices en turno, con mensajes que normalmente se firman el 8 de diciembre anterior, razón por la que ya se tiene el mensaje papal para la Jornada  Mundial de la Paz, para celebrarse, 1° de enero de 2017, con el tema: “La no violencia: un estilo de política para la paz”, recogiendo así el Papa Francisco los lemas en muchos luchadores sociales como Martir Luter King, de Estados Unidos, o Esquivel, del obispo Dom Helder Camara, del Brasil, o Esquivel de Argentina.

La iniciativa papal, desde un principio se le vió con simpatía en la Diócesis de Torreón. Al principio se concretaba a comentarios periodísticos que se facilitaban porque se les proporcionaban documentos pontificios a periodistas locales. Iniciándose la década de 1980, Dn Fernando Romo G., primer Obispo de Torreón, tomo la iniciativa de respaldar los esfuerzos pastorales de la Parroquia de Cristo Redentor del Hombre, donde se llevaba un esfuerzo notable por aplacar la violencia pandilleril. Desde entonces, año con año, se celebra el día de la paz en la citada parroquia, pero ya como acto diocesano establecido por Dn. Luis Morales Reyes. Ahora se realizará una vez más con una misa a las 19.00 horas, en dicha parroquia.

Con el lema de la no violencia, no propone el Papa Francisco el que los creyentes seamos unos dejados ante la agresión violenta, razón por la que le llama,  la no violencia activa.  Dice: “El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”. Precisamente el evangelio del amado a vuestros enemigos(Lc. 6, 27) es considerado como la “Carta Magna de la no violencia cristiana”.

Que no se debe de entender como un rendirse ante el mal, sino en responder al mal con el bien(Rom. 12, 17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia”(Núm 3). 


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