Areópago

Jornada Mundial de las Comunicaciones

El próximo domingo llamado de la Ascensión del Señor, la Iglesia Católica propone una Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, tarea que inició hace cuarenta y ocho años, con la finalidad de suscitar una toma de conciencia sobre la importancia de los medios, cuyo desarrollo pareciera ser que avanza más que muchas ramas de la ciencia y de la técnica, que también aceleran su evolución. Hoy en día es tan colosal el desarrollo de la comunicación social que, por su vertiginosidad, parece que nadie los puede alcanzar.     Pero esta revolución social, en muchos aspectos se está desarrollando “a modo” de los gustos individuales, como lo podemos constatar  con el múltiple uso del teléfono celular, que nos comunica con todo mundo, pero desatendemos al compañero o compañera del al lado. Utilizamos de mil formas el Facebook, Tuits, correo electrónico, etc., pensando en comunicarnos con todo mundo, pero notamos el desacierto en nuestro modo de penar, sobre estos medios,  cuando una chica platica en su Factbook que estuvo dos meses en la cama, y de veinte mil amigos que tiene inscritos, solamente dos preguntaron por ella. A pesar de ser extraordinarios medios para la comunicación social, no dejan de ser demasiado limitados en aspectos humanos.     El 22 de marzo, el Papa Francisco, al dirigirse a los representantes de la televisión y radio italianas, les habló de los pecados de los medios de comunicación social. “Me permito hablar un poco sobre esto, dijo el Papa-. Para mi, los pecados de los medios de comunicación social, los más grandes, son los que van por el camino del embuste, de la mentira, y son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación. Estas dos última son graves, pero no tan peligrosas como la primera. ¿Por qué? Os lo explico. La calumnia es pecado mortal, pero se puede aclarar y llegar a conocer que es una calumnia. La difamación es pecado mortal, pero se puede llegar a decir: esta es una injusticia, porque esta persona ha hecho esa cosa en aquel tiempo, pero después se ha arrepentido, ha cambiado de vida. Pero la desinformación, es decir, la mitad de las cosas, las que son más convenientes para mi, y no decir la otra mitad. Y así, el que ve la TV o el que  oye la radio, no puede formarse un juicio perfecto, porque no tiene los elementos y no se los dan. De estos tres pecados, por favor huid°.     En el uso de los medios de comunicación social, no faltan periodistas que nada se preguntan sobre el uso moral de los mismos. Hay un descuido y un desparpajo en el ataque a la vida privada y en el quebranto de normas morales en la comunicación. Ya se sabe que ahora el escándalo moral, para muchos no importa, sino lo que importa es el sensacionallismo.(V/30/2014)