Areópago

INE: a votar; CEM: pero no motiven con despensas

Ante el señalamiento que hicieron obispos mexicanos que se dan cuenta de la promoción del voto de algunos partidos políticos, mediante despensas y otro tipo de dádivas, el Instituto Nacional Electoral reaccionó y mediante su Presidente Nacional, Lorenzo Córdova, acudió a la sede de la Conferencia Episcopal Mexicana, que del  13 al 17 de abril realiza su reunión anual plenaria y para pronto les aconsejó a estos señorones que presiden las diócesis de México, que tengan prudencia y cautela.

En buen romance, esto quiere decir que al Instituto Nacional Electoral, intenta, a como de lugar, que la gente vote, y que en esta tarea se abstenga de críticas: Que la gente no se fije en que la acarrean  a las urnas con dádivas, que no haga críticas al sistema legal que está hecho para que lleguen a los puestos públicos sólo los que propongan los partidos políticos; que los que se atrevan a ser candidatos independientes se les impongan severos requisitos que más parecen aporreadas por haberse atrevido a proponerse para llegar, mediante el voto, a un puesto de elección popular.

Tampoco le agrada al Instituto Nacional Electoral que no falten ciudadanos que promuevan un boicot al voto, ya que, argumentan, la vía del voto es importantísima para que se manifieste la voluntad popular, que si bien esto en parte es cierto, el obstáculo para que suceda un cambio favorable al bien del pueblo, están tan difícil como viajes semanales a la luna, ya que masivamente no se puede, ni tampoco hay para qué ir a aquellas tierras inhóspitas.

Con la actual legislación electoral llegan los que no cuestionan al sistema, porque sean del partido que sean, piensan lo mismo sobre economía, sobre política, sobre cuestión social.

Los que llegan a los puestos públicos, llegan para glorificar al gatopardismo: a promover cambios para que todo quede igual.Ante el panorama nacional tan averiado, de lo que se tiene muchas ganas en el pueblo es de que el Instituto Nacional Electoral, instituciones similares y sus personeros, reconozcan que hacen las leyes mal; que los críticos editoriales no están en sí contra las instituciones, pero sí contra los que están al frente de ellas y no cumplen con justicia loque tienen encomendado; que le den una miradita crítica a las leyes que han hecho, que no está mal que hagan leyes, sino el que las hagan mal; que ante el desconcierto actual le reconozcan al pueblo el derecho a votar por el candidato que les parezca menos peor, con la esperanza de equilibrar un poco.