Areópago

No fue Hillary Clinton sino Trump

El 8 de noviembre se realizaron las elecciones para presidente de la república en los Estado Unidos. Por la madrugada del día 9, se dio la noticia de que no fue elegida Hillary Clinton sino Donald Trump.

Aquella, con un amplia experiencia y conocimiento de la política de su país; y, este, un inexperto que nunca ha ocupado puestos relevantes en la política estadounidense. La conducta cívica de muchos ciudadanos de  los Estados Unidos es similar a la de los ingleses que recientemente se han separado del mercado común europeo; otra conducta parecida es la del pueblo colombiano, que recientemente, rechazó un acuerdo de paz.

Ambos procesos se juzga que sus resultados “democráticos” dañan a sus respectivos pueblos. Nos puede pasar algo similar en Coahuila, con el regalo de despensas, tinacos, varilla, etc., para las próximas elecciones estatales.

La inmediata postura del triunfador fue la de abogar por la reconciliación y la de prometer que gobernaría para todos. No guardó continuidad con sus discursos agresivos de campaña. La postura de los perdedores fue de reconocimiento del triunfo y de exhortar a sus seguidores a no bajar la guardia, ya que hay muchos valores en ese gran país, por los que hay que seguir luchando.

Pero queda la pregunta ¿qué piensan de los demás que seguramente serán afectados con políticas públicas, nacionales e internacionales, de carácter discriminatorio, racista; de cierre de fronteras para islamitas y otros, de amenazas del empleo de la fuerza con el apabullante poderío militar que posé esa nación?     

México unido por una frontera de más de tres mil kilómetros, con un intercambio comercial de millones de millones de dólares diarios, ¿qué aporreadas le tocarán con éste nuevo ocupante de la Casa Blanca, insensible a los sufrimientos de los débiles a los que amenaza con deportar, por millones, nomás que le den el tiempo y la oportunidad?     

¿Podrá Trump expresarse con tanta fuerza contra los débiles, extranjeros en su país, generadores de tantas riquezas? Son millones los que perdieron y estos no dejan de ser una fuerza cívica que tiene muchos campos abiertos.

¿Cuál es el nivel de información cívica que poseen los ciudadanos americanos para que se den estos resultados escandalosos?  ¿Qué tanto contribuyen las informaciones de los medios electrónicos para tener maduras  informaciones? Lo que acaba de pasar en Estados Unidos es una contribución a la superficialidad. 


jesus_delatorre@live.com.mx