Areópago

Globalización de la Indiferencia

Lampedusa es una isla cercana a Italia, que la reportan las crónicas periodísticas como un lugar a donde llegan personas que vienen de diversos países africanos, normalmente en barcazas frágiles, con la finalidad de internarse a Europa y conseguir trabajo para vivir con dignidad.

Se trata de uno de tantos fenómenos migratorios en el mundo, que son fruto de sistemas nacionales injustos que no dan subsistencia honesta a sus connacionales.

El Papa Francisco recientemente visitó tal isla, para convivir con los inmigrantes y los pobladores.

La sorpresa fue grande para pobladores y migrantes, que en su pobreza, lo recibieron como pudieron y lo trasladaron por la isla, con medios pobres. Más sorpresa cuando el Papa les dice que la visita se debía al agrado que tenía el verse entre pobres, de pobreza extrema. Le prepararon un altar en una maltrecha barcaza y el Papa se despachó con una homilía a la altura de las circunstancias de los pobladores y de los emigrantes que ahí tienen un oasis, mientras pasan a suelo firme de Europa para conseguir trabajo.

El Papa Francisco dijo a los pobladores que su condición de pobreza, en parte se debía a la globalización de la indiferencia, que les ocasionaba tanta miseria, el paro laboral y el caminar por los mares como “ilegales” y los calificativos que de ahí se siguen. Les señaló que no eran pobres por voluntad de Dios, sino por las injustas condiciones que los marginan de los bienes materiales que produce el mundo, tanto por el desarrollo del campo como de la industria.

La sorpresiva visita del Papa a Lampedusa tiene valor de signo. Este Papa ha dicho muchas veces que sueña con una Iglesia que sea de los pobres.

Por ahí hay ruidos que no están tan de acuerdo con los modos de conducta del Papa. Pero a la gente sencilla y a los pueblos, en general le está causando mucho agrado tal modo de ser.

Es el mismo Papa el que ya está diciendo que a todo creyente auténtico lo van a despreciar, incluso los mismos que se dicen creyentes y ahí se incluye él.

Lo cierto es que el Papa ha tenido un gran acierto al señalar que la globalización de la indiferencia, es una enfermedad de nuestros ambientes y de nuestra época.

jesus_delatorre@live.com