Areópago

Francisco: la cruz la traigo conmigo

Amplios comentarios causaron el obsequio que el Presidente Evo Morales hizo al Papa Francisco de un crucifijo tallado en una hoz y un martillo, logotipo comunista.

La reacción inmediata de la prensa internacional fue de sorpresa, aunque hubo otras muestras de cortesía entre el Papa y Evo Morales, pero el dicho Cristo fue el que acaparó la consideración de los comentaristas.Ya en el avión de regreso a Roma, a una pregunta de los periodistas, el Papa ofreció su visión del hecho.

Les dijo: “Es curioso, yo no conocía esto y no sabía que el padre (Luis) Espinal era escultor y poeta encima, lo supe en estos días. Cuando lo vi para mi fue una sorpresa Se puede calificar como el género del arte de protesta. Por ejemplo, en Buenos Aires, hace algunos años atrás fue exhibida una muestra de un escultor bueno, creativo, argentino que ahora está muerto.

Era arte de protesta y yo recuerdo uno que era un Cristo Crucificado sobre un bombardero que iba bajando. Era una crítica del cristianismo aliado con el imperialismo que bombardea.El padre Espinal fue asesinado en el año 80.

Era un tiempo en el cual la teología de la liberación tenía muchas ramas. Una de esas ramas proponía el análisis marxista de la realidad. El padre Espinal pertenecía a esto, eso lo sabía porque en esos años yo era rector en le facultad de teología y se hablaba mucho de esto.  

Espinal era un entusiasta de éste análisis de la realidad marxista y también de la teología usando el marxismo. Deesto vino esta obra que, también las poesías de Espinal eran de ese género, de protesta pero era su vida era su pensamiento, era un hombre especial, con tanta genialidad humana y que luchaba, él tenía buena fe.

Haciendo una hermenéutica como esta lo comprendo.

Para mi no fue una ofensa, pero tuve que hacer esta hermenéutica y lo digo a ustedes para que no existan interpretaciones.”No le faltaron al Papa los comentarios de quienes piensan que es difícil que el obsequio citado, pudiera estar el  museo del Vaticano a lo que contestó: “La cruz la traigo conmigo”.

A lo largo de su trayectoria pastoral en Argentina, hasta llegar a Cardenal Primado de Buenos Aires, fue hombre de diálogo con izquierdas, derechas; judíos, musulmanes, taoístas; ateos, científicos que para nada se preguntaban nada de la fe.

Con todas las personas con quienes mantuvo contacto, conservó la buena relación y el diálogo.



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