Areópago

Distintos caminos del pueblo y del gobierno

Las movilizaciones del pueblo ofendido por la falta de atención convincente a las víctimas de labarbarie, de las que Ayotzinapa, Tlatlaya, son las últimas muestras de lo que viene aconteciendo en México, ya desde hace décadas, son un reclamo serio que debe ser atendido. Desde la región sur de México, principalmente del Estado de Guerrero, tres caravanas de padres de familia y estudiantes, se propusieron recorrer miles de kilómetros para visitar ciudades y pueblos del norte de México, del sur y del sureste, con el propósito de motivar las conciencias sobre el trato tan injusto que, han encontrado en las autoridades gubernamentales, en su nivel federal, estatal y municipal.Mucho se comenta ya, que al gobierno federal lo que le urge es desactivar, acallar esta insurgencia popular. Lo que quiere  es que internacionalmente se valore al gobierno de México, como activador de unas llamadas reformas estructurales, razón por la que estando crispado el país con tanta indignación, Peña Nieto se sobrepuso al reclamo del Pueblo y se  fue para China y Australia, porque a este gobierno le interesa más atraer inversiones que atener el dolor del pueblo. Mientras viajaba Peña Nieto, en el país arreciaron las protestas por loa desaparecidos, que en voz de los manifestantes, los quieren vivos, o también que haya una verdad que sea creíble, asunto nada fácil frente al descrédito de las autoridades ante el  pueblo agraviado. Se añade una dificultad, que ya hace tiempo que el gobierno tolera, como es la infiltración de encapuchados violentos, con acciones destructivas sobre comercios, edificios públicos, etc.Atentos al contexto de crispación social, los obispos mexicanos han lanzado su mensaje “Basta Ya”, en el que dicen: “En medio de ésta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil,  como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades. Creemos que es necesario pasar de las protestas a las propuestas. Que nadie esté como buitre esperando los despojos del país para quedar satisfecho. La vía pacífica, que privilegia el diálogo y los acuerdos transparentes, sin intereses ocultos, es la que asegura la participación de todos para edificar un país para todos”.  ¡Ojalá!  Queda la esperanza. Lástima que la clase política no se le hallan “las entendederas”, porque con esa visión que tienen de sólo proyectarse  hacia el extranjero, para atraer inversiones, uno piensa que no  advierten el dolor del pueblo.