Areópago

Después de las reformas estructurales ¿qué?

Promulgadas las llamadas reformas estructurales por Enrique Peña Nieto, el pasado 11 de agosto, con un definido acompañamiento de los poderosos de México. Pero una ausencia total del pueblo pobre y un rechazo de los partidos de izquierda. Quedan un sinfín de incertidumbres, ya que la llamada reforma estructural se hizo cumpliendo tiempos fatales, sin dar lugar a un debate serio, ponderado, con aberraciones tan serias, como la sesión que duró setenta y tres horas, y la otra que duró cinto cinco horas. ¿Qué diputado o senador aguanta esos tiempos sin dormir, para estar al tanto, en forma cuidadosa, sobre todos y cada uno de los puntos a tratar? Cumplieron con formalidades legales y entregan leyes mal elaboradas.Para nada se atendió a la solidaridad, como principio ordenador de las instituciones sociales, que inspire leyes constitucionales y leyes secundarias que pueden inspirar otros textos más acordes con las necesidades del pueblo, cada día más empobrecido. Por el contrario, se elaboraron leyes más de acuerdo con los sectores poderosos, nacionales e internacionales, a las que se les favorece el afán de lucro, a como dé lugar, que conlleva también el poder.Tampoco se tuvo en cuenta el bien común, que es alta responsabilidad del Estado, para que tanto las instituciones como las personas, tengan condiciones accesibles al bien de todos. Este no es patrimonio del Estado y de los partidos políticos. Pero ahora se han leyes donde el Estado se olvida que está al servicio de la Nación y legisla para facciones de dinero y poder. No les importa que el país sea cada día conducido a un camino sin salida.Menos se les ocurrió, a la mayoría de los legisladores, tomar en cuenta el destino universal de los bienes para todos. Por el contrario, se constata que se trata de leyes que permiten la concentración del poder y la riqueza, en manos de unos pocos, produciendo, como consecuencia, la desigualdad social cada vez más acentuada, la exclusión y el descarte de los que se consideran desechables por los poderosos de México. Para contrarrestar a quienes opinan al revés de las reformas estructurales, el Estado mexicano ya tiene una apabullante publicidad contra los que piensan en contrario. Nos dicen que va a bajar el costo de la luz, el gas; que los empleos van aumentar, pero que pasen unos poquitos años. Que la gasolina bajará unos años más. Que al salario no se le mueva porque va contra la Constitución. ¿Por qué no firmaron en campaña, que no iban a ser engañadores? Estas son leyes propias de depredadores sociales. Queda para los ciudadanos de a pié hacer una  presencia en la consulta popular que se prepara. Ojala no se vea como un asunto solo de la izquierda. ¡No tuvieron en cuenta al pueblo!