Areópago

Desafíos del presente a los laguneros

Los laguneros coahuilenses, nos va devorando el tiempo que nos conduce como día fatal, hacia el 4 de junio, en el que estamos provocados por la realidad a darle un cambio radical  al personal que nos gobierna, en los dos niveles que podemos alterar con nuestro voto: el Estado, nombrando gobernador y juntamente diputados locales; en los municipios eligiendo presidente municipal y su cabildo. Esto puede cambiar.

Pero a lo que se sabe,  llevamos cargas humanas muy pesadas, que no tan fácil se sacuden. El Obispo de Torreón y su Presbiterio nos dicen:  °A  los creyente laguneros nos desafían la pobreza, la indiferencia, la violencia sin sentido, la afirmación de que todos los partidos y todos los candidatos son lo mismo y que lo único válido es saber que  es lo que da cada quién, olvidándose que los partidos políticos y sus representantes deben ser escuela de formación cívica y democrática(CEM 2009). (5).

“Frente a este panorama vivimos con hartazgo y desaliento al darnos cuenta que la clase política no se compromete en procesos transformadores que impacten en el bienestar de las familias empobrecidas. Esta realidad afecta de manera más cruda a nuestros hermanos del campo, en donde estos mismos problemas de violencia, pobreza e injusticia se acentúan con la falta de espacios culturales, educativos y laborales que le permitan acceder a una vida digna” (O.c. 6)

Y continúan: “Los acontecimientos sociales derivados de la violencia desatada durante los últimos años, la desaparición de tantas personas en Coahuila, así como, el menos dinamismo de la economía mundial, continúan deteriorando el balance de riesgos de la actual economía del país” (O.c. 7). Hay que modificar estos escenarios vergonzosos.

Las noticias más escandalosas que se divulgan a nivel nacional en cuestión de narcotráfico, violencia, desapariciones de personas, en distintas modalidades, en nuestro Estado se dan; también se dan las simulaciones inadmisibles, la negación de la realidad injusta, el engaño como arma política para atraer adeptos; las dádivas  simuladas como generosidad de la autoridad; las declaraciones contundentes de meter a  la cárcel al delincuente polític.

En fin, que urge ver la realidad  coahuilense erizada de dificultades que no se puede cambiar más que actuado con una acción verdaderamente transformadora.  Lo que ciertamente no cambia el escenario coahuilense, es el no hacer nada. 


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