Areópago

Cuestionamientos por el fútbol

La que tantos millones de mexicanos consideraban una selección nacional de fútbol mediocre, improvisada e incapaz de jugar un buen papel, en el mundial que se celebra en el Brasil, ha dado la maroma, y por sus éxitos como fueron ganarle a Camerún, empatarle a Brasil y ganarle a Croacia, millones de mexicanos gritan de alegría, algunos hasta la locura. Mientras se juega, se paralizan gran parte de las industrias, empresas y comercios; el Congreso de la Unión actúa como niños o adolescentes frente a sus responsabilidades legislativas, que se les hizo que repugnaba metafísicamente el posponer el debate sobre tantas leyes secundarias, pero tan trascendentales para el país, en un momento en que los mexicanos perderían capacidad de movilización por la emoción del fútbol, a excepción del grupo de médicos “# yo soy Médico 17”. Sin conocer el resultado de México Holanda, al redactar la presente columna, proponemos una reflexión que ponga mesura en los ánimos.     Nos puede servir de orientación, lo dicho por el Papa Francisco a las selecciones de Argentina e Italia: “vivan el deporte como un don de Dios, antes de ser campeones, son hombres, personas humanas, con sus fortalezas y defectos, con su corazón y sus ideas”. Les indicó: “ustedes son ejemplo, son referentes. El bien que ustedes hacen es impresionante. Con su conducta, con su juego, con sus valores hacen bien, la gente los mira, aprovechen para sembrar el bien. Ustedes también son artífices del entendimiento y de la paz social, que necesitamos tanto”. Al final, el Papa aprovecha para hacerles una súplica a los deportistas: “recen por mi,  para que pueda jugar el partido de la vida como Dios quiere”.     El futbol ejerce una fascinación. Obispos, empresarios, irresponsables diputados y senadores, banqueros, obreros, gentes sin trabajo, barrios enteros, etc., se dan su tiempo para disfrutarlo. Así se cumple el aserto  de  que el futbol es de todos. Pero siendo tan abarcable a la experiencia humana, funciona mucho como un recurso que lleva a olvidar las responsabilidades personales. Hay el olvido de que México está en un atraso económico espantoso y que es necesario que la población tome conciencia del problema para que los dirigentes que hacen las leyes, se frenen un poco y no  las elaboren olvidándose de la justicia. Se sabe que cuando se sospechaba que el Imperio romano podía derrumbarse, a los emperadores se les ocurrió el proporcionarle al pueblo lo que se sintetizó en “pan y circo”. , que hoy sería despensas y diversión a morir. Entonces, el remedio fue momentáneo pero la caída del imperio fue definitiva. Y cuando se llegó hasta las lágrimas, por los descuidos ya se habían consumado todas las  irresponsabilidades que proporcionaban el estrepitoso derrumbe.