Areópago

Comunicación: entre la necesidad y la incredulidad

Del 10 al 14 de noviembre, los obispos mexicanos se han reunido, en la ciudad de México, para reflexionar sobre las nuevas tecnologías de los medios de comunicación social. No es la primera vez que lo hacen, ya que hay la convicción de que hoy en día, la Iglesia no puede cumplir su papel de evangelización si no emplea, de manera adecuada, el uso de prensa, radio, televisión, y toda la gama de la comunicación potenciada por la tecnología digital.El problema que han reflexionado los obispos, es serio, ya que en la actual sociedad, cuanto más necesarios son para el progreso y el afianzamiento de las instituciones y de la convivencia humana, menos la gente se fía de ellos. Aunque no falten por ahí algunos que argumentan, para hacer valer sus opiniones, e incluso, para imponerlas, que digan “lo dijo la televisión”, “lo ví en el periódico”, “lo escuché en la radio”, pero estas manera de argumentar tienen en su contra el peso de la desconfianza severa. Abona esto último las muchas y muchas veces que mienten o manipulan la información los grupos políticos o empresariales, y los pobres ya manejan como código de honor, el no creerles aunque lo juren.En general, el pueblo no anda muy preocupado por usar los medios de comunicación social. Mucha gente se goza afirmando que ya no lee ningún periódico, que no se ocupa de un noticiero de televisión o radio.  Estos medios en algunos aspectos son los solitarios que se quedan “chiflando en la loma”: no se les tiene aprecio ni se les hace caso. Hoy, los medios, en forma preponderante, están al servicio de la publicidad. Es curioso, pero la publicidad comercial o política sí tiene efecto positivo.Contando con las anteriores desventajas, a los medios de comunicación social seguirán acudiendo: los políticos, los empresarios, las Iglesias, los centros de enseñanza. No se trata nada más de saberlos usar, es muy necesario que los citados medios sean vehículos de rectitud, de ética. Cuando se convierten en instrumentos para la manipulación y la mentira, se distancias del pueblo, y dejan de cumplir la misión que tienen para favorecer el progreso y la comunicación entre las comunidades. Es muy noble su tarea, pero algunos se pueden corromper, prostituir, equivocando así su misión tan noble. El medio de comunicación social, para que cumpla bien su misión,, no es bueno que se le ocurra ser neutral. La verdad, el bien, la belleza, no son neutrales.