Areópago

La CIRM critica las reformas estructurales

En la Iglesia Católica, existe una organización que se llama la CIRM, que agrupa a más de 405 congregaciones e institutos de religiosas y religiosos, diseminados a lo largo y ancho del país que prestan sus servicios en la educación escolar, la catequesis, la vida parroquial, la pastoral social, indígena, de la salud, cultural, en hospitales, en la pastoral de emigrantes, indígenas, pastoral popular, etc. Su campo de influencia es muy amplio, con cierto acento de modestia, lejos de los reflectores que dan los medios de comunicación social. Pero su acción, silenciosa, es amplia y no tan fácil se le debe minimizar.Los obispos mexicanos dieron un comunicado al pueblo de México, el 30 de abril del presente año, con el título “Por México ¡actuemos”, en el que criticaban fuertemente las líneas de la llamada “reforma estructural” del gobierno federal, o sea, la política, la educativa, la energética, la fiscal y la de telecomunicaciones, señalando cómo no aparecían tales reformas para favorecer a la inmensa mayoría del pueblo de México, sino leyes favorables más bien para quienes se ocupan de depredar al país.La CIRM, publica un comunicado el 4 de mayo, con acentos parecidos a los de los obispos mexicanos, advirtiendo esto: “Estamos en desacuerdo con el modelo económico que permite la industrialización irracional y sin control para obtener riquezas para grandes empresas, nacionales y extranjeras,  que detiene el crecimiento local al empobrecer y explotar a la población, que depreda bosques, contamina el aire y el agua con gran impacto en la flora, la fauna y la salud del ser humano. Es de lamentar que este modelo económico está avalado por leyes contradictorias que favorecen el desvío económico y de poder”.“Deploramos los sistemas educativos que apenas tocan los valores del respeto y amor a la naturaleza, de la defensa de los derechos humanos y la solidaridad, lo cual impide la toma de conciencia de las comunidades educativas como sujetos corresponsables del mundo que todas y todos construimos. Todos estos elementos generan una cultura de ilegalidad e impunidad,  que empuja a un consumo excesivo inducido por los medios de comunicación  desregulados a favor de los intereses de los pobres”.Después de que los Obispos mexicanos publicaron su mensaje, acudieron a Roma para su informe de cada cinco años, al Papa. Peña Nieto acudió al Papa, el 7 de junio. Si alguien piensa que buscaba que el Papa influyera para que los obispos cambiaran de  opinión, qué lamentable equivocación del gobierno mexicano. Las famosas reformas estructurales, sobre todo las llamadas leyes secundarias, están radicalmente insuficientes. Su futuro es incierto y provocador de radicalismos.(VII/6/2014).