Areópago

Brasil 2, México 2

Se le atribuye al conocido comentarista deportivo, José Ramón, el dicho de que el futbol es, lo más importante de lo menos importante, que hay que informar al pueblo. Esta observación profunda le tiene muy sin cuidado a los millones de aficionados a tal deporte, que por tal de gozarlo, sacrifican muchos bienes económicos. Gritan, saltan, apuestan; hasta se reportan  enfermos para no ir al trabajo; venden objetos de gran valor, piden prestado altas sumas de dinero, participan con mensajes llenos de ingenio en Facebooks. Parece que en tales eventos deportivos se les va la vida.  Si pierde el equipo nacional, queda el contento de que cada quién tiene todavía por cual otro equipo se la rifa para el final.San Pablo comparó la vida cristiana a una justa deportiva que, para alcanzar la meta, era necesario sacrificio y disciplina. Muchos piensan que este gigante de santidad, en su tiempo, tuvo conocimiento de lo que eran y significaban los juegos olímpicos de Grecia. En sus observaciones, tuvo el tino de advertir la importancia del esfuerzo para conservar la vida cristiana,  para cumplir al Señor en fidelidad. No cabe duda que el deporte es un don de Dios. Apasiona, educa al deportista, enseña a reconocer potencialidades y limitaciones, reconoce al adversario con magnanimidad.El entrenador de la selección nacional, más conocido como “el piojo”, ha señalado: “Somos la representación del sentimiento de los mexicanos porque el futbol nos causa felicidad inmensa o un dolor tremendo. Pero no nos jugamos la patria con la selección. Hemos participado en 14 mundiales y la patria ahí sigue; si la selección pierde, el país no se cae. Ha habido cosas peores que pierda la selección”. Mejía Barón, otro que fue entrenador de la selección nacional, dijo: “en un juego de futbol no se juega el honor de la Patria”. El deporte hay que disfrutarlo pero que no sea motivación para olvidarnos del los salarios bajos, de la pobreza, de la violencia, de las posturas irresponsables de quienes votan leyes secundarias en la reforma política, educativa, de telecomunicaciones, energética, financiera, etc., que en nada benefician a los pobres. No se trata de que no nos divirtamos con el deporte, sino de que realización y la contemplación como espectadores, no nos lleve a gastar más dinero del que modestamente podemos, ni a olvidarnos de los problemas que tiene el país. Ciertamente ha sido un signo de irresponsabilidad el que leyes secundarias se confeccionen y voten en estas semanas en las que el pueblo está atento al futbol. Cuando ya pase el futbol y que veamos como nos dejaron despojados a futuro, nuestros legisladores, entonces ¿podremos hacer algo para que las 21 leyes secundarias de alguna manera no nos dañen? Difícil. ¿Qué hacemos con los aumentos mensuales de gasolina? ¿El voto puede ser un medio eficaz?