Areópago

Ya Beato Dn. Oscar Arnulfo Romero

A partir del 23 de presenta mayo, Dn. Oscar Arnulfo Romero, arzobispo que fue del Arzobispado de El Salvador, aparece en el santoral de la  iglesia Católica como Beato, que fue asesinado por la dictadura militar salvadoreña, el 24 de marzo de 1980, mientras terminaba la celebración de una misa, un día después de que dijo en su homilía que les ordenaba a las fuerzas miliares de aquel país, a que no dispararan sus armas contra sus hermanos salvadoreños.     

Una vez declarada la beatificación del Arzobispo Oscar Arnulfo, el siguiente paso es la canonización, que todo hace prever que o tardará mucho, dado el camino tan notable de entrega y humildad de arzobispo a la causa de los pobres. Se sabe que el procesos de beatificación y canonización, su frió muchos frenazos, tanto en El Salvador como en Roma.

Desde muchas perspectivas, no agradaban estos procesos, dado que de alguna manera se reprueba la conducta represiva, no solo de la clase gobernante salvadoreña sino también, de las políticas represivas en muchos gobiernos latinoamericanos, que aunque sus gobernantes, en muchos casos, se dicen cristianos, su conducta está muy alejada de ser tales, dada la represión sobre todos los movimientos que luchan por la justicia y la paz.

El arzobispo salvadoreño desempeñó su función apenas por tres años convulsos, violentos, que le llevaron a luchar por la justicia y la paz entre la guerrilla que le disputaba el poder al Estado salvadoreño, y la clase pudiente de ese país.

En sus escasos tres años, se fue ganando la confianza y el cariño de su clero, pero sobre todo, de las masas campesinas que veían en su arzobispo un sincero defensor de los pobres. A los pocos días de su nombramiento como Arzobispo de San Salvador, tiene que abandonar un banquete entre militares, dado que le avisan de una masacre de campesinos, y entre quiénes está el Presbítero Rutilio Grande.

Esto le hace decir de sí mismo que le ha tocado en suerte “ser pastor para recoger cadáveres”. Hombre tímido, guardó mucha estima a la lealtad, no toleró ni que el Presidente de la República le mintiera,  se decidió a dar un vuelco hacia los pobres, dedicando a ellos su tiempo y su esmerada atención. Un Arzobispo así, no lo toleró la clase pudiente y se lo martirizaron por odio a esa fe.