Balurdo

El teatro es terrenal

El teatro surge, en la cultura griega, como una representación de lo que ocurre en los cielos.  Representando de manera simbólica lo que ocurría en el mítico Olimpo. Esto hace del teatro un producto altamente simbólico. Un producto estético que se construye y reconstruye a partir del ritual mismo en que se concibe. De ahí su complejidad. Misma que se sólo se resuelve con la conjunción de todas la artes en la escena. El teatro siendo terrenal es por ende una síntesis de lo divino. Y en esta lógica se implica el manejo del espacio, el espacio físico y el espacio virtual. Todos somos parte en la mente de Dios aportaría el judaísmo. Por eso, desde una revisión del teatro, el construir un acto escénico constituye en sí mismo toda una exploración de corrientes del pensamiento, analizar todas las posibilidades de interpretación y creación en las diferentes etapas del personaje, el acto y la expectación. Desde la dramaturgia involucra una concepción virtual, de los espacios, el ritmo y la operatividad de la acción. Esto además de resolver la lógica intrínseca del lenguaje y el discurso. La temática es solo el pretexto para poner en juego el engranaje de la construir del germen del teatro, que es el texto dramático. Pero a la vez la temática es la brújula que guía al dramaturgo conjuntamente con su intención y su visión. Esta es un parte fundamental el texto como partitura de las acciones ritmos e  intenciones.  Pero además de todo ello.  El acto ritual llamado teatro involucra, además del gestor primigenio de la obra literaria, de la participación de un sumo sacerdote. Llamado director de escena. Cuya maestría conlleva además de una capacidad de lectura del texto dramático de una capacidad de reflexión y síntesis para poder operar los símbolos que se contienen en el texto dramático. Su habilidad consiste en ser intermediario entre el creador literario con el público y poner en lenguaje profano lo planteado por el dramaturgo generándose con ello una nueva dramaturgia. La del director. Misma que se suma a la ya existente en el texto literario, pasando de una estadía a otra. El trabajo de los actores será entonces el de los presbíteros (y el del asistente de dirección será el del diacono), por así llamarlos, quienes a su vez enriquecerán las dos dramaturgias con la propia. Así se genera un producto que se ofrece cuando la cuarta pared es derribada. Mientras la obra no se geste como tal, en el tercer preámbulo de la creación, ésta  no ha sido llevada al espacio vivencia  del espectador. El espacio de representación es la cuarta estadía, y existe al final una quinta estadía; la de la mente del público espectador del teatro que vuelve a la abstracción lo que los actores, y el director de escena decodificaron para él y le trasmiten  para su vivencia. Esta es, en sí, la magia del teatro. Un acto de comuniones simbólicas, ritual e interpretación.

Dentro de las propuestas teatrales que veremos en esta feria del libro (FIL  Argentina.204), que está por comenzar,  tendremos la oportunidad de asistir a la obra de teatro Terrenal, una obra que tiene por respaldo la autoría  y la dirección de Mauricio Kartun. La asistencia de dirección de Alan Darling y la participación de los actores Claudio Rissi, Claudio Da Passano y Claudio Martínez Bell. La obra se presenta  los días 29 y 30 de noviembre en el Teatro Experimental de Jalisco. Un espectáculo en el que se aborda el mito de Caín y Abel.