Balurdo

Del teatro de la Crueldad al Teatro del oprimido

Teatro y experimentación, en muchas ocasiones, han ido de la mano. Tal es el caso de Antonin Artaud. Un artista de la escena  francesa que exploró los límites de la mente.

Desde su propia  esquizofrenia, y sofrenando “a sus fantasmas”,  Antonin Artaud fue un explorador de los mecanismos psicológicos, de los puntos de anclaje, y de   las resistencias psicológicas del espectador. Esto de frente al hecho escénico manifestado en su crueldad. Este modelo de teatro, un tanto cuanto, experimental; fue famoso por los estragos que hizo.  Tanto en sus actores como en el público cautivo. Siendo notorio que Artaud solía llevar a la crisis mental a sus conejillos de indias que asistían a sus representaciones. Qué  dicho sea de paso. Los asistentes a las puestas de Artaud nunca fueron significativos por su  cantidad, pero sí en sus respuestas físico mentales y psicológicas.

Teatro difícil y complejo el de Antonin Artaud.  Difícil  de apreciar, difícil de dirigir y más difícil por hecho de encontrar actores predispuestos a realizar lo no rentable económicamente.  Tanto desde lo monetario y desde la economía psíquica de los ejecutantes el teatro de la crueldad involucra la operación del caos desde lo exterior a lo interno.  Siendo entonces relegado, el teatro crueldad,  a procesos muy intensos de una búsqueda interior y de exploración de la mente.  Por lo cual,  hoy día,  resulta interesante el haber estado en un pequeño café, de la ciudad de Guadalajara. Observando, ahí, como el actor y director de escena  Miguel A.  Solórzano hacia uso de la técnica Artoniana en el espectáculo  Rutas del agua. Oda a Atonin Artaud. 

Otra de las puestas en escenas que se presentó en la  escena Jalisciense fue la de Beto Ruiz Nekrópolis. Una obra que tiene confluencias dentro de la estética del Teatro de Oprimido y del llamado Teatro de la Memoria. Sobre el Teatro del Oprimido, éste tiene sus inicios como propuesta estética del brasileño Augusto Boal. Quién desarrolla una técnica de teatro social que fluye y confluye con otras “territoriedades” como es el caso de la república de Colombia, país donde el teatro del oprimido tiene una cercanía Benavente con su dramaturgia colectiva. La obra escrita por Roberto Alvim, y representada por grupo Estirpe  Teatral, refleja lo ocurrido en los años de la dictadura en la nación carioca; sus implicaciones, y sus resoluciones. Una obra bien construida desde la dramaturgia, y que contó con una buena dirección y una muy buena interpretación por parte de los actores Paloma Domínguez, Olaff Herrera, Sarah Martín, Joosy Méndez, Mariel Rodríguez y Said Sandoval.

Cabe remarcar que lo interesante, y lo vinculante, entre el teatro de la crueldad es el carácter ritual  llevado al grado sumo. Con un involucramiento indisoluble entre el actor y el público. Si estas obras son repuestas valdría la pena que sea participe, como espectador, de estas dos propuestas; Rutas de Agua y Nekrópolis.

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