Balurdo

Acabando el romance de Semana Santa

Dentro de las actividades de Semana Santa tuve en suerte  releer  la plaqueta  de teatro El hueco en la pared.  Una obra de teatro publicada por Tablado Iberoamericano, en 1996,  cuya autoría corresponde al dramaturgo peruano Ismael Contreras Aliaga, un texto dramático que a través de la farsa hace una revisión de lo que implicó e implica a un grupo de teatro el sobrevivir en una época de crisis y con una dictadura “moderna” como régimen, situación que puede ser ubicada en el chile de Augusto Pinochet, la República Dominicana de Trujillo, la Paraguaya  de Alfredo Stroessner, la del Nicaragua de los Somoza, la Argentina de Jorge Rafael Videla y la del Perú del Juan Velasco Alvarado, entre otras muchas y diversas dictaduras de América que para poner ejemplos nos sobra en toda América Latina en Europa y otras latitudes.

Nuestro país, México,  no es la excepción, en el texto  publicado en México gracias a la labor editorial  del también  dramaturgo Felipe Galván es un texto que muestra la crisis de espacios donde poder sobrevivir con una profesión muy mal tratada por la situación del país en medio de un presidencialismo y un militarismo pleno.  Los actores logran auto emplearse recurriendo a construir un espacio teatral en la casa de uno de los del elenco. Para luego ser visitados por la autoridad que indaga actividades de “los subversivos actores”, recurriendo  el  agente,  representante del estado,  a la tortura,  en el intento de sacarles una confesión de una supuesta culpabilidad. 

 Luego de 22 años de publicada dicha obra,  busqué  en internet  para ver algunas  novedades  sobre el trabajo de  Ismael Contreras Aliaga, entre lo encontrado fueron varios fragmentos de una película rodada en el 2013 “El evangelio de la Carne” bajo la dirección de Eduardo Mendoza.  También di con una nota publicada por el Diario Correo del 22 de octubre y que lleva por título “Ismael Contreras: En busca de la redención”, en la cual en entrevista el actor menciona que se perdió de niño en una  “Nazarena” y que siendo no creyente,  no le había sido interesante estar o actuar en un puestas de semana santa, pero el guion de la película le había convencido, siendo un tema recurrente de estas fechas además de observar los fragmentos de la película que espero verla en cartelera por Guadalajara; también me puse a reflexionar sobre la importancia de las dramatizaciones de la Pasión de Cristo, sea cristiano o no,  para los actores, directores y dramaturgos.

Recordé algunas pláticas con Sergio Lasso, fallecido en el 2007, recordé haberle comentado,  en su oficina  de la dirección de Cultura del Municipio del  Municipio de Guadalajara,  que  pese mi intervención en algunas representaciones de Semana Santa  nunca fui afecto a ellas, como tampoco lo fui en ese entonces de la poesía  religiosa. Sergio sin embargo hizo tradición con  Intensidad mística que  puso en cartelera en el año de 1997. Intensidad mística y el Romancero la Vía Dolorosa, ocuparon espacios en sana competencia  por diez años. De las dos sólo ha sobrevivido el Romancero de la Vía Dolorosa, en sus diversas versiones, tonos  e intenciones.  Así las cosas el Romancero de la Vía  Dolorosa bajo la dirección de Gabriela Araujo  concluyen su representación  de Semana Santa y de Pascua del 2018 con su última función hoy en el Ex Convento del   Carmen a las 20:00 horas.  El elenco del montaje lo integran Rodolfo Garvel, Marcela Horta, Beto Tucen, Mónica Ramcal, Lupita Pérez, Ganso Leroux, y  Rosy Pérez junto a  otros talentos jóvenes tapatíos.