Balurdo

En la madre

Madre Coraje y sus hijos de Bertolt Brecht es una  de  las obras de carácter internacional que  revisa el papel de la mujer en la sobrevivencia de sus hijos. Una obra estrena en 1941 en Zürich. Madre coraje es el valor de frente a las circunstancias más adversas de la vida, de frente a la muerte, una obra que enmarca el presente de una guerra.  En ella una mujer sale con sus hijos a comerciar a buen recaudo en tiempos de escasez. Una obra en que se plantea la corrupción en todas sus facetas pero también el sacrificio fraterno. El heroísmo como parte de una necesidad vital es uno de los puntales que hacen que la madre avance. El sacrificio de la hija, Catalina, por su madre también es parte medular de esta obra. Catalina en un intento por frenar a las tropas que asedian en la noche a la ciudad decide hacer un repique con un  tambor desde lo alto de un casa. Lo hace para avisar a los posibles emboscados de la Urbe.  Y mientras Catalina toma la decisión de pagar con su vida su acción una campesina reza estas palabras:

“¡Padre nuestro que estás en el cielo: oye nuestro ruego; no permitas que la ciudad perezca con todos los que están dentro y duermen y no saben de nada! ¡Despiértalos, para que se levanten y vayan sobre la muralla y vean cómo se vienen encima de ellos con picas y cañones, en medio de la noche, por el prado, bajando por la ladera! (Volviéndose a Catalina). ¡Protege a nuestra madre, y haz que el guardián no se esté durmiendo y se despierte, porque, si no, será demasiado tarde! Ayuda también a nuestro cuñado; está adentro con sus cuatro hijos; no permitas que perezca; son inocentes y no saben de nada!”

Una obra en donde las mujeres sacan la casta y pagan el precio con su vida  por la sobrevivencia  de los suyos.  La madre que actúa por sus hijos y los hijos que actúan por la madre.  Una obra en donde la maternidad en tiempos extremos es la única posibilidad de continuidad y de trascendencia en una sociedad donde la paz ya no se concibe y la guerra es solo una maquinaria de la vida.  La humanidad convulsa en un territorio donde todo arde y es consumido. Donde los momentos son  una estadía en el medio de un  tránsito continuo. De ahí la mujer con sus hijos en la carreta que va siguiendo el curso del ejército.  Una obra que vale la pena ser leída por su estructura dramática de una gran solidez. Más en estas fechas en que nos volcamos a rememorar el papel de la madre en nuestra sociedad.  Madres comerciantes, madres visionarias, madres campesinas, madres productoras, madres luchadoras, madres protectoras.                                                               

En este diez de mayo seguramente un buen regalo sería un buen libro y dentro de los autores teatrales de corte internacional, siendo la obra teatral de Bertolt Brecht es una lectura ineludible.Mientras tanto: Feliz día de las madres a la comunidad teatral y al público en general.