Balurdo

¿Y los espacios para el teatro “apá”?

En algunos países de Europa existen espacios que al estar sin uso son otorgados para su reutilización para el teatro y las artes escénicas. Para darles una utilidad el estado promueve la adaptación bodegas abandonadas y otros espacios en espacios escénicos.

En Jalisco pareciera en ocasiones que la intención es a la inversa, se encuentran y se encontraban espacios, que diseñados para la escena y concebidos como tales no se aprovechan  ni se aprovecharon, mismos que sufren una degradación y perdida que va de lo parcial a la totalidad. El más reciente caso es el del auditorio del edificio de la Federación de Estudiantes de Guadalajara. Espacio que fuera dinamitado para generar un parque temático, si bien es cierto que  el daño estructural del conjunto arquitectónico, y lo que representaba el espacio, fue lo que inclino la balanza para su destrucción, el auditorio,  en sí, representaba un espacio que podría quedar con la función que fue concebido y que no se tuvo la claridad para su uso y se le condena al exterminio. Un auditorio con la capacidad de albergar producciones escénicas, conciertos, obras de teatro y espectáculos dancísticos experimentales.  Si bien en declaraciones de funcionarios se tiene, a lo mejor, contemplado la creación de un foro abierto. Quizás algo similar a los que hay en espacios como el Agua Azul y que son subutilizados.

Así las cosas el abandono de espacios que tienen vida escénica en Jalisco es meritorio de un reconocimiento. Espacios como el foro del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo Jalisco (CODE) se llegaron a utilizar en los noventas como espacios para el teatro, y hoy nada se sabe de ellos. El de la Casa de la Cultura es otro ejemplo de sub-utilización. Si bien es cierto que siguen surgiendo espacios que son de pequeño tamaño y acordes a la capacidad de producción escénica de grupos pequeños y las más de las veces independientes. Nos falta a los jaliscienses el saber, a ciencia cierta,  qué pasa con los espacios que naturalmente se concibieron para el cine o la escena y que han sido abandonados y que formarán parte de los lotes baldíos y en el mejor de los casos de bodegas.

Sin embargo habrá que celebrar la sobrevivencia de espacios independientes y darles un merecido reconocimiento a quienes toman la iniciativa de adaptar su casa como escenario, y espacios de formación escénica,  como es el caso de  Eduardo Villalpando. Quién durante años ha estado formando actores y apostándole a la escena. En su espacio vital. El fundador de El Baúl, dicho sea de paso es una figura de la escena latinoamericana con una proyección en espacios Costa Rica y otros escenarios de la América. Cabe mencionar que en los dos sábados restantes del mes de julio Villalpando  estará ofreciendo un espectáculo teatral en el en el foro del Café Teulloc. La obra de teatro Maldito Murphy es escenificada por Eduardo y la actriz costarricense  Luisa  Echando, obra que también se presenta los domingos de Julio en el Rojo Café a las 20:30. Dos espacios independientes que promueven a las artes escénicas.

 

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