Balurdo

Teatro al desnudo

Revisando lo que pasa  entre las redes sociales. Leí un comentario del poeta y también columnista de Milenio Carlos Prospero. Su comentario era en el tenor del recurso de desnudarse en la escena.   Y marcaba que era una gratitud y denotaba en muchos casos una pobreza creativa. Y aunque Grotoswki en su teatro pobre establece que el actor debería de actuar desnudo coincido con  Carlos Prospero en que el desnudo es utilizado las más de las veces para cubrir carencias técnicas y discursivas en el acto escénico.  También en muchas ocasiones solo hace patente una necesidad personal por mostrarse revolucionario al transgredir lo que el actor  o el director consideran como tabú. Y entonces lo imputable a su persona y a sus necesidades se proyecta en la escena y se justifica la propia patología como la del personaje de la obra. Entendiéndose como revolución un simple acto de ficticia liberalidad. El asunto del desnudo  en escena, como en muchas de las artes, las más de las veces  se vincula a un asunto iniciático del candidato a ser artista. Y en un gran porcentaje es producto de la inmadurez de la visión. Efectivamente denota una falta de creatividad y una carencia de recursos discursivos. Si bien, no todo lo podemos  tasar en ese tenor. Pero en escena como en muchas artes lo que no se justifica en su plenitud,  en un ciento por ciento,  es ocurrencia simple y no sustancia. Y si bien el polaco  Jerzi Grotoswki  plantea que el actor debe actuar desnudo. La desnudez de que hablaba Jerzi va en el tenor de que el actor debe resolver  su trabajo en el dominio de su cuerpo. Su técnica y no los accesorios decorativos.  Una buena acotación la del poeta y columnista Carlos Prospero.

Por otra parte y en otras situaciones es de aplaudir que algunos de nuestros dramaturgos presente material en escena y que el mismo sea editado y publicado a la par. Hecho que en su  momento tiene su paralelo con  el proyecto Letra en escena que en el inicio de este siglo se gestó en torno de Vicente Leñero con Letra en Escena, Dramaturgia Jalisciense. Leñero comentaba que el teatro debía de comprobarse en la escena.  Es de aplaudir que en este 2014 el trabajo gestoría y mecenazgo de Luis Miguel López genere una antología que fuera presentada recientemente en la ciudad de México. En ella se publica la obra de tres de los principales dramaturgos de  Jalisco. Hugo Salcedo, José Ruiz Mercado, y Efraín Franco. Mismos que comparte un espacio entre las páginas de un libro. Material que es publicado por Escenología. Voces impúdicas, vicios políticos  y Confesiones públicas.  También se incluye la obra del mexiquense Alejandro Ostoa. Los cuatro textos son unipersonales o monólogos.;  teniendo un sustancioso prólogo del colombiano Carlos Aranque Osorio y una nota del editor Edgard Ceballos.  Los textos contenidos en este libro son Puente Grande y los avestruces de Efraín Franco. Obra que, dicho sea de paso, incluye la partitura del músico Saúl Franco Hernández.  Sombrabero de Alejandro Ostoa. Quizás nos espere el mar de José Ruiz Mercado y Confesiones de una Telefonista Erótica del reconocido dramaturgo Hugo Salcedo. Mismo que en este año es uno de los candidatos  propuestos para recibir el  Premio Jalisco en Letras. Un buen material que usted podrá leer y ver en la escena esto, dentro del proyecto Dramaturgos en Busca de espectador.